MIRANDO El MAR, MIRANDO DESDE EL MAR

 

-Doce Caballeros de oro sirven a Atenea y cada uno de ellos vigila a uno de los doce grandes dioses de Grecia, incluyendo a la misma Atenea, porque ninguno está a salvo de la locura de Ares...

No sé si habría alguien escuchando mientras nuestro Maestro hablaba. Yo, al menos, no lo hacía. Era aburrido.

Sin embargo, ahora he tenido tiempo de sobra (entre el ir y venir de las mareas) para meditar sobre sus palabras. Ahora me acuerdo de casi todo, sus enseñanzas están frescas en mi memoria como una herida recién abierta.

Como Caballero de Géminis, uno de nosotros, los aprendices, tendría la misión de vigilar a Poseidón. Por ello se nos había señalado el Cabo Sunión como algo más importante que la Casa de Géminis. Cierto, en la Casa protegeríamos a Atenea, pero en el Cabo Sunión protegeríamos al mundo. Así que mi hermano y yo nos acostumbramos desde muy jóvenes a mirar el mar como quien observa atentamente a un enemigo en potencia. El Mal podía llegar desde ahí cualquier día... era algo que resultaba al mismo tiempo inquietante y atrayente... ¿Estaríamos preparados para realizar nuestra parte en el esquema del universo si Poseidón despertaba alguna vez?

-Al mar se le ama o se le odia, pero nunca te puede ser indiferente -escuché decir una vez a mi hermano, y me pregunté si era eso lo que sentía o si repetía las palabras de alguien más. A veces me sorprendía la sensación de estar conversando con un completo desconocido en lugar de mi gemelo idéntico, pero ese otro alguien era una persona a quien conocía mejor (de una manera extraña) que a Saga. Una locura.

-El mayor peligro cuando te dedicas únicamente a vigilar es que puedes acabar pareciéndote a aquello a lo que vigilas –le dijo Dohko a mi Maestro en una ocasión, cuando ya sólo le quedábamos dos aprendices.

En aquel entonces pensé que lo decía por su propia experiencia (nadie había pasado más tiempo que él vigilando a los dioses y para mí era la imagen misma de la decadencia y la muerte, cosas que siempre asociaba con Hades), pero años después terminé por comprender a qué se refería. Mientras hablaba, me estaba mirando a los ojos, cosa que no hacía nunca.

Cuando Saga quiso saber qué ocurría conmigo se lo dije todo, completamente todo, mis temores, mis dudas, mis planes, mi locura.  

Se horrorizó.

Él no podía creer que yo tuviera un plan semejante y yo no podía creer que él reaccionara así.

Sabía lo que me tocaba esperar del resto del Santuario y estaba listo para luchar contra todos (y vencer incluso)... ¿pero él? ¿Por qué retrocedió con esa expresión asqueada? ¿Por qué tenía que decirme que lo había decepcionado, que se avergonzaba de mí?

... ¿Que renegaba de mí? ...

¿Por qué tenía que decir eso precisamente él de entre todos los seres vivientes? ¿Acaso no se daba cuenta que tres cuartas partes de lo que yo pretendía hacer eran, palabra por palabra, lo que le había escuchado gritar a él en medio de las pesadillas que lo atormentaban casi cada noche?

Pensé que me apoyaría, que mi sangre estaría de mi lado.

Si yo lo decepcioné a él no fue menos lo que me decepcionó él a mí.

Siempre hemos sido así: para bien o para mal siempre dábamos y recibíamos en la misma proporción.

Sólo que esta vez (¿sería por su dolor, sería por mi sorpresa?) él logró vencerme.

Estoy aquí desde entonces.

No sé cuánto tiempo ha pasado. Estaba resignado a morir cuando desperté y vi los barrotes y sentí el mar rodeándome.

El mar que yo vigilaba cada día sería mi tumba.

Me sumergí en aquello que vigilaba y me volví una amenaza mayor que el propio Poseidón.

Miraba el mar, ahora miro desde el mar.

Cuando comprendí eso no pude evitar reírme. Pasara lo que pasara, podría morir afirmado que había superado a un dios, al menos en forma potencial.

Subió la marea y grité llamando a Saga.

Me humillé suplicándole. Jamás le había pedido nada a nadie, mucho menos suplicar, ni siquiera a él.

Es un amargo consuelo el pensar que ni siquiera me habrá escuchado rebajándome de esa manera. Me figuro que estará en la Casa de Géminis (el caballero en su Laberinto...) tratando de convencerse a sí mismo de que por lo menos enfrenté la muerte con dignidad.

Pero cuando estaba a punto de terminar todo, vino ese cosmos que me sostuvo cuando mis fuerzas me abandonaban.

Yo no quería, pero me obligó a seguir viviendo.

¿Para qué?

No hay ninguna razón por la que deba vivir.

¿Por qué pierde el tiempo manteniéndome con vida?

¿Acaso espera que me arrepienta y vuelva al “buen camino”?

¿Acaso está dando tiempo a que mi hermano me perdone y venga a rescatarme y (tal vez) redimir mi alma?  

...¿Acaso sólo está alargando mi tortura?

¿Es que la sentencia de muerte otorgada por mi propia sangre no te parece suficiente, diosa de la Sabiduría?

Sube la marea otra vez y puedo sentir tu cosmos que viene a condenarme a seguir viviendo un día más.

¡Atenea! ¡Atenea, te maldigo! ¡Reniego de ti por esta muerte tantas veces aplazada! ¡Juro por mí mismo yo, que no pongo mi fe en ti ni en ningún otro dios de Grecia! ¡Juro que si sobrevivo desearás haberme permitido morir cuando pudiste hacerlo!  

Fin

 

Fanart de esta historia

Una portada hecha por Esme-chan. Kanon y el mar... ¡me encanta!

Este lo hice yo =3