luna

DANZA DE LUNA

 

          El sueño venía a mí sólo de vez en cuando mientras vivió Clow.
No tuve ni un solo sueño durante el tiempo que transcurrió entre la muerte de Clow y la primera memoria de Yukito.
Soñé muchas cosas mientras Sakura atrapaba las cartas, soñé mucho más después del juicio.
Pero *el* sueño sólo regresó después de que Touya asegurara mi existencia.
Ahora el sueño viene a mí todas las noches. También durante el día.
Cuando Yukito continúa con su rutina diaria, cada vez que duermo dentro de su conciencia mientras no soy necesitado, el sueño viene a mí.
Y es más vívido que nunca antes cada luna llena.
¿Qué significa esto?
¿Por qué insiste en volver el sueño?
No hubo una  Danza de Luna para mí.
Nunca la habrá.

 

          Yue empezó a preguntarse con un poco de preocupación qué lo había impulsado a abandonar su forma falsa y volar hasta la casa de la familia Kinomoto. No era propio de él hacer algo así sin ningún motivo concreto... pero ahí estaba, en el tejado, mirando la luna y pensando otra vez en ese sueño que no lo dejaba en paz.

          Risas y voces, una canción tan antigua como el tiempo, luz plateada...

          -Sakura está en casa de Tomoyo.

          La voz de Touya hablándole de repente estuvo a punto de conseguir que el ángel perdiera el equilibrio y cayera del techo, pero su rostro no expresó nada de eso.

          -Lo siento, no era mi intención molestar.

          -No estás molestando. Entra, está helando ahí afuera.

          -No, gracias. Estoy bien aquí.

          Touya salió por la ventana y se sentó junto al Guardián. Había tenido pocas oportunidades de hablar con él luego de que Sakura terminara de cambiar las cartas, de hecho, no había hablado con él ni una sola vez, y quizá esa fuera una buena oportunidad para aclarar un par de cosas. Pero Yue no parecía estar de humor para conversar, mientras fijamente miraba la luna casi llena, como si quisiera ver a través de ella.

          -¿Pasa algo malo? –preguntó Touya, haciendo un buen esfuerzo por no tiritar.

          -... no.

          ¿Por qué había vacilado en responder? ¿Había algún otro problema rondando a Sakura? ¿Algo iba mal con Yukito o con Yue?

          -¿Qué es lo que... –la pregunta que Touya estaba a punto de hacer desapareció de pronto cuando algo luminoso y plateado llamó su atención desde el jardín de la casa- qué es eso?

          Yue siguió su mirada.

          No era posible.

          -Oh... no... –murmuró.

          -¿Qué son? –Touya estaba empezando a fruncir el ceño-. ¿Cómo es que puedo verlos, si ya no tengo mis poderes?

          -No... no tienen nada que ver con la magia. Son parte de la naturaleza, por eso no necesitas magia para verlos –aclaró Yue, con un ligero temblor en la voz-. Pero no es normal que se muestren tan abiertamente, donde puedan ser vistos por los mortales. Eso los debilita mucho... no deberías poder verlos por más de unos segundos...

          -¿Qué son?

          No pudo comprender el murmullo con el que le contestó Yue, mientras el Guardián se ponía en pie y desplegaba sus alas. Iba a repetir la pregunta cuando aquellas criaturas transparentes y luminosas que parecían estar bailando en el jardín de su casa advirtieron la presencia de ambos en el techo. Un coro de voces alegres los envolvió en un instante.

          -¡Yue! ¡Yue! ¡Al fin! ¡Ven! ¡Te hemos estado buscando!

          -Te... llaman... –dijo Touya.

          -No –Yue sacudió la cabeza-. No. No voy a ir...

          -¿Qué es lo que quieren?

          Yue lo miró de reojo y emprendió el vuelo, dejando atrás un coro de gritos sorprendidos, los seres plateados siguieron llamándolo un rato más y luego se desvanecieron, como si nunca hubieran estado ahí.

          Al día siguiente Touya trató de interrogar a Yukito, pero éste no parecía tener la menor idea de lo que había pasado durante la noche y Yue se negó a responder al llamado de Touya. Podría haberle pedido a Sakura que le ordenara presentarse, pero no quería recurrir a eso, al menos no por el momento.  

          No esperaba que fuera a suceder otra vez, pero de todos modos abrió la ventana y miró hacia fuera tan pronto como anocheció.

Abrir la ventana y escuchar un suspiro de alivio fue una misma cosa.

          No, los espíritus plateados no estaban danzando en el jardín, pero dos de ellos estaban junto a su ventana, al parecer esperándolo.

          El más alto, que era el que había suspirado, lo saludó con una educada inclinación de cabeza.

Ahora que estaba tan cerca de ellos, Touya podía distinguir claramente sus rasgos, a pesar de que ambas figuras continuaban siendo traslúcidas y no pudo menos que asombrarse otra vez al comprobar lo mucho que se parecían ambos a Yue.

          -Buenas noches –dijo el espíritu más alto-. ¿Cuál es tu nombre?

          -Touya Kinomoto.

          -Mucho gusto. Yo soy Tsuki y ella es Lune...

          -¿Dónde está Yue? –interrumpió la otra.

          -Lune, por favor, podemos tratar esto en forma civilizada.

          -Tú y esas costumbres de mortales. Hacer las cosas como tú dices fue lo que causó todo esto. ¿Dónde está Yue, humano? ¡Si le has hecho algo...!

          Tsuki suspiró cansadamente y le tapó la boca a Lune con una mano.

          -Perdónala, llevo siglos tratando de enseñarle buenos modales, pero ella parece ser el testimonio de mi fracaso como maestro. ¿Serías tan amable de decirnos dónde está Yue? Queremos hablar con él.

          -En su casa...

          -¿Su casa? –exclamó Lune, soltándose de las manos de Tsuki-. ¡No me hagas reír! ¡¿En qué calabozo lo guardaste para que no pudiera salir a la Danza de Luna?!

          Touya miró interrogante a Tsuki, que parecía muy avergonzado pro el comportamiento de Lune.

          -Supongo que Yue no te ha hablado mucho de nosotros, ¿verdad?... Ya veo... Lo conocimos hace unos cuantos... siglos... nos preocupamos por él y quisiéramos tratar de convencerlo de que asista a la Danza de Luna, hace mucho tiempo que lo esperamos.

          -¿Es lo que hacían anoche? ¿Algún tipo de ceremonia?

          -Sí y no, también es una fiesta y otras cosas más que no tienen equivalente en este idioma... fue toda una sorpresa verlo anoche, pero no parecía muy deseoso de reunirse con el grupo y, como podrás imaginarte, eso nos tiene muy preocupados. Desde la muerte de Clow, no hay nada que le impida a Yue participar de nuestra fiesta y me intriga el que no nos haya buscado aunque sólo fuera para saludar a dos viejos amigos. Pensábamos que ya habría tenido tiempo para cambiar de opinión y nos preocupa que siga negándose.

          Touya se mordió el labio inferior.

          -Traté de averiguar por qué se había alterado tanto, pero no quiso hablar conmigo –explicó-. No sé qué es lo que está mal con él.

          -¡Mentiroso! –saltó Lune-. ¡Es muy claro lo que pasa: Yue sigue siendo un esclavo y por eso no puede volver con nosotros! ¡Todo es tu culpa, Tsuki! ¡¡Nunca debiste confiar en Clow, en especial después de lo que su madre te hizo a ti! ¡Te dije que acabaría haciendo esa estupidez de la que hablaba!

          -¿A cuál estupidez te refieres, si puedes ser un poco más concreta? –Tsuki estaba empezando a elevar la voz a él también.

          -¡Legarle los Guardianes a sus descendientes!

          -Oh... –murmuró Touya.

          Tsuki lo miró espantado. 

          -¿Clow hizo eso, Touya? –preguntó con un hilo de voz.

          -No exactamente... pero...

          -No se hable más –Lune se apartó de ellos y caminó hacia el borde del tejado-. ¡Me niego a creer que siga insistiendo en no participar después de tantos años! ¿A quién hay que matar para Yue pueda volver con nosotros?

          -¡LUNE!

          -¡Hn! ¡Te lo dije, Tsuki! ¡Te dije lo que YO haría si Clow rompía su promesa!

          La furiosa Lune se desvaneció en el aire y Touya miró a Tsuki, esperando una explicación.

          -Clow... cuando era niño, Clow nos prometió a Tsuki y a mí que dejaría libre a Yue y Kerberus cuando él muriera... ¿Nos mintió?

          -No conozco las circunstancias, pero hasta donde yo sé, ellos dos continuaron siendo los Guardianes de las Cartas, siguen siéndolo.

          -¿Y pertenecen a un descendiente de Clow?

          -No.

          -Menos mal, no quisiera que Lune dañara a ningún descendiente de alguien a quien quisimos tanto... –Tsuki se interrumpió al ver la expresión sombría de Touya-. Er... trataré de calmarla... pero aún así, la persona a quien pertenecen ahora los Guardianes de Clow está un serio problema... A-adviértele que se aleje de la luz de la luna por lo menos hasta la luna nueva, si podemos hablar con Yue, tal vez esto no se vuelva tan grave como aparenta.

          -Podrías darme un poco más de información.

          Tsuki suspiró.

          -Insaciable curiosidad humana. ¿Por qué no son capaces de seguir un buen consejo sin hacer tantas preguntas? Tengo que buscar a Lune antes de que quiera hacer hervir los mares, y lo que acabo de decir no es una metáfora... Oh, está bien. Escucha con atención porque no tengo tiempo para repetir. Mi nombre es Tsuki, soy un espíritu de Luna, y fui el Guardián Lunar de Li Tiaosher, la madre de Clow Reed. Mi esposa y yo cuidamos de Clow desde el día de su nacimiento hasta que él obtuvo sus propios Guardianes... mejor dicho, hasta que sus propios Guardianes fueron capaces de cuidar de él. Y Clow nos prometió que le daría la libertad a Yue y Kerberus de la misma manera que Tiaosher me la dio a mí. Si él rompió esa promesa, la vida de quien posea ahora a los Guardianes peligra, porque Lune juró que ella misma los liberaría si una situación como esta llegaba a darse. No sería la primera vez que se enfrenta a muerte contra un humano. Así pues, iré a buscarla, tú trata de prevenir a la persona interesada... y, por favor, dile a Yue que tenemos que hablar con él.

         

          -Yuki...

          -¿Sí, To-ya?

          -Tengo que hablar con Yue.

          Yukito parpadeó un par de veces.

          -¿Sí?

          Touya se mordió el labio inferior.

          -En serio, es urgente.

          -... ¿Quieres que yo haga algo al respecto? No sé cómo enviarle un recado... Bueno, tal vez podría dejárselo anotado para que lo encuentre la próxima vez que me “quede dormido”, pero...

          -No, Yuki. Normalmente él escucha cuando hablamos y... em... hace acto de presencia cuando alguien lo llama.

          Una serie de recuerdos fragmentados sobre Kero apareciendo de repente y llamando a Yue a gritos, y de Sakura disculpándose tres o cuatro veces antes de preguntar si Yue estaba disponible saltaron en la memoria de Yukito.

          Ah, eso aclaraba dos o tres de los misterios pequeñitos. Claro, los misterios grandes (y los medianos) seguían siendo del mismo tamaño.

          -¿Y... qué tal si me cuentas a mí cuál es el problema? Tal vez... quién sabe... quizá yo pueda ayudar.

          Era lo más cerca que podía llegar Yukito a demostrar cuánto lo molestaba esa insistencia de Touya por hablar con su otro yo sin explicarle nada, Touya tomó aire y le contó toda la historia.

          -Es terrible –murmuró Yukito cuando su amigo terminó y, para sorpresa de Touya, no parecía ni la mitad de alarmado de lo que cabría esperar en caso de que se enterara de que Sakura corría peligro de muerte por las amenazas de un misterioso espíritu.    

          -Lo tomas con mucha calma –dijo Touya.

          -¿Tú crees? Los nombres que mencionaste, Tsuki y Lune... –Yukito pareció casi saborear la pronunciación- no sé, me hacen sentir bien.

          -¿A ti?

          -Bueno, te la pasas diciéndome que Yue y yo somos la misma persona, ¿no? –Yukito se encogió de hombros sonriendo suavemente-. No los recuerdo, no sé cómo son... pero casi me parece recordar que los quise mucho alguna vez.

          -Lo cual no sabemos si se aplica al presente. Y Yue se niega a hablar al respecto.

          -¿Deberíamos prevenir a Sakura?

          -No lo sé. Tsuki dijo que haría lo posible por controlar a Lune...

          -Y te da una sensación de confianza.

          -¿Cómo lo sabes?

          -Ni idea.

          -El caso es que realmente quisiera saber algo más antes de decírselo a Sakura, no quiero alarmarla por nada. y no sé qué decirle al peluche amarillo.

          Yukito se rascó la cabeza.

          -Por lo menos no vendrán mientras sea de día…

          -¿Cómo lo sabes?

          -Son espíritus de Luna, dijiste, y dijiste que Tsuki dijo que Sakura no correría peligro durante la luna nueva, así que o se debilitan en ausencia de la luna, o del todo no aparecen en ausencia de la luna. Simple lógica.

          -En caso de que podamos aceptar la palabra de Tsuki.

          -Yo creo que sí… Bueno, tenemos todo el día para pensar qué hacer –sonrió Yukito.

          -Estoy abierto a sugerencias.

          Yukito se puso en pie y se dirigió a la escaleras.

          -¿A dónde vas?

          -¿Sakura todavía guarda las Cartas Clow en su mesita de noche?

          -Er… sí, ¿por qué?

          -Bueno, si Yue no quiere hablar y Kero está con Sakura ahora, sólo nos queda preguntarle a las cartas si saben algo.

          Touya lo siguió un tanto sorprendido. Debería habérsele ocurrido a él.

          Dentro del libro, las cartas reaccionaron con agitación a la cercanía de la forma falsa del Juez. Las que estaban bajo la protección de la Luna llevaban ya algún tiempo hablando nerviosamente sobre alguna cosa extraña que incomodaba profundamente a Yue-sama, pero ninguna tenía un dato concreto, si tan solo...

          -No puedo abrir esta cosa –dijo Touya cuando se cansó de tratar de abrir el libro-. Hay que tener la misma clase de magia que Sakura para poder lograrlo.

          -¿Y probaste con las palabras mágicas?

          -¿Qué palabras mágicas?

          -Por favor –dijo Yukito, rozando la superficie del libro con las puntas de los dedos.

          El libro se abrió solo.

          -Esto no fue porque lo pediste por favor sino porque eres uno de los Guardianes.

          -¡Lo que tú digas, To-ya! –se apresuró a decir Yukito.

          Touya no contestó, había sacado las cartas y estaba alineándolas sobre la cama de Sakura.

          -¿Por dónde empezamos, Yuki?

          -No lo sé. ¿Vamos a preguntarles a una por una?

          Touya suspiró y tomó una carta al azar.

          -Retorno...

          -¡NO!

          ¿En qué momento Yuki se había transformado en Yue? ¿Y por qué tenía esa expresión de pánico mientras trataba de arrebatarle la carta? Touya retrocedió y sujetó el brazo del Guardián cuando los dedos de éste casi tocaban la carta.

          Yue dejó escapar un juramento y de inmediato se tapó la boca con su mano libre, horrorizado.

          -Espero que nunca hayas dicho eso delante de mi hermana –dijo Touya, muy seriamente.

          -J-jamás lo había dicho en voz alta...

          -¿Dónde aprendiste a decir eso, por cierto?

          -Clow viajaba mucho, en barco... Escuché hablar a muchos marineros y... y algunos piratas...

          -Ya veo. ¿Por qué trataste de quitarme la carta?

          -Quería evitar... esto.

          -¿”Esto”?

          Touya miró a su alrededor. No estaban en la habitación de Sakura. Aquel sitio parecía un palacio chino sacado de algún cuento de hadas, repleto de delicados objetos de seda, porcelana, jade, marfil y maderas preciosas.

          -¿Dónde...?

          -La casa del Clan Li –murmuró Yue-. Creo.

          -¿No estás seguro?

          -Se parece a lo que recuerdo, pero no es exactamente igual.

          -Yue... bueno, aprovechando que estás aquí, ¿podrías explicarme qué es una Danza de Luna, por qué tienes que participar, quiénes son Tsuki y Lune, qué tienen que ver contigo, por qué Lune dijo que matará a Sakura para que te reúnas con ellos y...

          -¿A Sakura? –exclamó Yue-. ¡Primero mataría yo a Lune antes que permitirle dañar a Sakura!

          -Menos mal que nos vamos entendiendo –suspiró Touya-. ¿Por qué no querías hablar conmigo?

          -Vergüenza –replicó Yue, mirándolo a los ojos-. Es algo humillante.

          -Hum. ¿Y qué es ese “algo”, exactamente?

          Yue iba a contestar, pero en ese momento entró alguien. Touya contempló con sorpresa a un hombre muy parecido a Fujitaka dirigirse hacia el librero que estaba colocado cerca de un escritorio, tomar un libro y hojearlo con impaciencia.

          -¿Quién es? –susurró Touya.

          -Carl Reed, el padre de Clow. Tranquilo, no puede vernos. No existimos en esta época.

          -Yo no, pero tú...

          -No sabría decirte si esto es anterior o no a mi nacimiento, pero aún así quien puede existir en este tiempo es mi yo pasado, no mi yo presente ni mi yo futuro. “Quién soy” implica no sólo mi cuerpo, mi mente y mi alma, incluye también mi “dónde” y mi “cuándo”.

          -“Yo soy yo y mi circunstancia”.

          -Correcto.

          Carl levantó la cabeza al escuchar una discreta llamada a la puerta.

          -Adelante.

          Alguien más entró a la habitación, que Touya había decidido calificar como una especie de oficina, ¿un estudio privado, quizá? Tuvo que interrumpir sus consideraciones al ver con más atención al recién llegado.

          -Es Tsuki –murmuró.

          -Su forma falsa, sí.

          ¿Su forma falsa? La diferencia entre lo que Touya había visto durante la noche y lo que estaba contemplando en ese momento era que Tsuki no era ni plateado ni transparente. Seguía teniendo los mismos rasgos y también lucía unas alas blancas idénticas a las de Yue. Vestía de una manera distinta a como lo había visto Touya, con una discreta túnica azul, carente de adornos, y su cabello, que ahora era negro, estaba recogido en una larga trenza.

          -¿Me mandó llamar, Señor? –preguntó Tsuki, Touya se sorprendió un poco al notar que mantenía la mirada baja, no había mirado a Carl en ningún momento, ni siquiera para comprobar en qué parte de la habitación estaba.

          -¿Puedo hablar contigo un minuto, Tsuki? –dijo Carl, dejando el libro en el escritorio.

          -Usted dirá, Señor.

          -¿Cómo te hace sentir ser el Guardián Lunar de la Señora?

          -Todo espíritu de luna se siente honrado al ser elegido para una misión así. Y el Ama Tiaosher es la hechicera más poderosa del País Central, eso convierte mi misión en un honor aún más grande.

          Todo eso había sido dicho con un tono suave e indiferente, más digno de un mayordomo inglés que de una criatura como Tsuki. Carl suspiró.

          -Ajá. ¿Y qué tal si contestas mi pregunta?

          -¿No acabo de hacerlo, Señor?

          -No. Te hice una pregunta concreta y me contestaste con una generalidad. ¿Cómo te sientes, tú, Tsuki?

          -¿Estoy haciendo mal mi trabajo? –preguntó el Guardián con aire preocupado.

          -¡No, tu desempeño es perfecto! –Carl estaba empezando a desesperarse -. Pero no me has dicho cómo te sientes al respecto. Tú no elegiste ser el Guardián de ella.

          -Nadie toma una decisión así entre mi gente. Somos elegidos por nuestros respectivos amos.

          -Y Lune no estaba muy contenta con su amo, ¿no es así?

          Los ojos de Tsuki se estrecharon y Touya se preguntó si había algo que lo disgustara en la otra Guardiana.

          -Lune es... un caso aparte –Tsuki parecía estar escogiendo sus palabras con mucho cuidado.

          -Ella se enfurece cada vez que Tiaosher menciona el que mi hijo tendrá que capturar y domesticar un espíritu de luna tan pronto como tenga edad suficiente.

          -¿Enfurecerse? Sí, podría decirse que se enfurece.

          -¿Y tú qué opinas al respecto?

          -Lune no debería expresarse así...

          -¡No, Tsuki! ¿Qué opinas tú? ¿Es correcto capturar y domesticar a un espíritu de luna como si fuera un animal salvaje?

          -¿Desea mi absoluta sinceridad, Señor?

          -Sí.

          -Me irrita profundamente la forma en que se expresa el Ama. Me siento insultado cada vez que habla de esa manera. Y a veces desearía tener el carácter de Lune y poder decirle lo que opino de ella.

          Tsuki tenía la mirada clavada en el piso, parecía profundamente aliviado por haber podido hablar, y a la vez terriblemente avergonzado por lo que acababa de decir.

          -¿Y por qué no protestas?

          -Es difícil de explicar.

          -Inténtalo.

          -Sé que el Ama no pretende herirme con sus palabras. Por eso nunca podría dirigirme a ella como lo hace Lune. El Ama simplemente repite lo que le dijeron sus padres cuando era niña.

          -No creo que Tiaosher deba continuar con ese error.

          -Pero sus acciones son diferentes de sus palabras. Siempre ha sido muy afectuosa conmigo... ¡oh, por favor, señor Carl, no me malinterprete! No lo digo en ese sentido...

          Carl se permitió una sonrisa.

-Durante el tiempo que pasé cortejando a Tiaosher, llegué a sentir celos de ti con bastante frecuencia –dijo con sorprendente sinceridad, y su sonrisa se hizo más amplia cuando Tsuki finalmente alzó la mirada y lo contempló boquiabierto-. No es fácil comprender cuál es la relación que hay entre ustedes dos. Ahora sé que te quiere como a un hermano. Fuiste su compañero de juegos y has cuidado de ella desde que era una niña, no mucho mayor de lo que es Clow ahora, y sé que ella daría su vida por ti. Eso lo entiendo. Pero aún así habla de ti como si fueras una cosa. Y es bueno saber que te molesta que lo haga.

          -... ¿Por qué?

          -Porque eso demuestra que no eres una cosa.

          Tsuki lo miró sorprendido por unos segundos... y estalló en carcajadas.

          -Lógica humana, supongo –logró decir luego de varios intentos fallidos por recuperar la compostura.    

          -Algo de eso hay. Ahora explícame, ¿en qué consiste eso que mi esposa llama “domesticar”?

          -Oh –Tsuki ladeó un poco la cabeza, sus ojos brillantes y una media sonrisa en sus labios, sin hacer el menor intento por volver a su actitud fría de mayordomo perfecto, al parecer, el hielo se había roto en forma definitiva-. Eso... hum. Imagine que es usted un mago poderoso... y que tiene quizá unos ocho o diez años, pero no más de trece. Ha sido educado usted por una familia numerosa en una antiquísima tradición mágica. ¿Vamos bien hasta ahí?

          -Sí.

          -Ahora imagine que parte de esa tradición es poseer un Guardián Lunar. Un espíritu de luna que lo servirá a usted de la misma manera que un “familiar” o “demonio doméstico” serviría a un hechicero occidental. Pero no es nada fácil poseer un Guardián Lunar, oh, no. De hecho, al capturar uno, usted estará probando ante su familia que es digno de llevar el nombre del Clan. Es un requisito indispensable, especialmente si se es el heredero, o la heredera, de la cabeza del Clan.

          -Hum.

          -Así que tan pronto como sus mayores le dicen que está listo, y quizá tal vez un poco antes, usted sale de su casa en una noche de luna llena, completamente solo. E interrumpe una Danza de Luna –antes de que Carl pudiera preguntar, Tsuki levantó un dedo y siguió hablando-. Una Danza de Luna es una ceremonia, una tradición, una fiesta, todo eso y nada al mismo tiempo. Son los espíritus de Luna bailando y cantando bajo la luna llena, celebrando la vida y alegrándose de existir. Algunos humanos simplemente se quedan paralizados contemplando el espectáculo y despiertan varios días después, hablando de hadas y elfos y sorprendiéndose de que haya pasado tanto tiempo sin que se enteraran. Ahora bien, usted es un mago poderoso, así que no puede permitirse el quedar fascinado por la canción y el baile, como si fuera un mortal común y corriente, y sabe que sólo podrá verlos por unos segundos más, así que entra a la ronda sin perder el tiemp, elige un espíritu de luna que sea de su agrado (o tal vez nada más uno que le parezca lo suficientemente inofensivo), y lo saca de la ronda. Es muy difícil que uno de estos seres llegue a oponerle resistencia. Por lo general están demasiado sorprendidos de que un humano se atreva a ponerles la mano encima, aunque hayan presenciado la misma escena un millón de veces. De ahí viene el que el Ama Tiaosher tenga a bien compararme de vez en cuando con un ciervo deslumbrado por la lámpara de un cazador. Tengo que admitir que me siento ridículo cada vez que recuerdo la facilidad con la que una niña flaca (y, aquí entre nos, bastante fea), me tumbó en el suelo y me sacó de la ronda. Fue algo humillante, en especial porque no me quedé mirándola hipnotizado hasta después de que me derribó. Lo que ella nunca cuenta es que no entró jamás a la ronda, lo que hizo fue atacarme por la espalda.

          Todo parecía indicar que Carl tenía que hacer un gran esfuerzo para dominar la risa.

          -En cuanto a domesticar al espíritu... eso significa ligarlo al mundo material, cerrándole temporalmente la entrada al mundo de los espíritus.

          -¿Cómo?

          -Esta no es mi apariencia original –aclaró Tsuki, y de repente ahí no estaba el Tsuki que había entrado al estudio con la mirada baja y una actitud helada, sino una criatura etérea y transparente, con el color y el brillo de la luna. La visión duró sólo unos segundos y Tsuki volvió a la normalidad, para sonreírle tristemente a Carl-. No... no puedo mantenerlo por mucho tiempo, me canso demasiado al intentarlo. Para poder conservarme como su sirviente, el Ama limitó mi poder ligándolo a su mortalidad, me dio una apariencia humana y un nombre a su gusto y... bueno, es lo mismo que cortarle las alas a un pájaro silvestre. No puedo volver a la Danza de Luna porque no puedo ser inmaterial por más de un par de minutos antes de agotarme. Bajo estas circunstancias no puedo cantar ni formar parte de la ronda... es mucho más efectivo que encadenarme.

          -¡Es horrible!

          Tsuki suspiró con tristeza.

          -Sólo durará el término de una vida humana. Ningún mago es tan poderoso como para mantenerme atado más allá de su muerte. En el momento en que el Ama muera, yo volveré a ser un espíritu, como antes, y regresaré a la Danza de Luna. No soy el primero que pasa por esto, y probablemente no seré el último. En el término de una vida inmortal, esto es sólo una molestia pasajera... Y además, a pesar de nuestro, para mí, desagradable primer encuentro, he llegado a tenerle afecto al Ama. Desde ese día hasta hoy, ella ha procurado ser agradable... excepto cuando habla de cómo me atrapó, claro.  Otros no han tenido tanta suerte como yo...

          -¿Lune?

          Tsuki apartó la mirada, pero asintió.

          -Lune. Ella no fue capturada por un hechicero, sino por un... comerciante que encontró la Danza de Luna por casualidad. La eligió por ser bonita.

          -Bueno, sin duda no fue por su carácter.       

          La mirada de Tsuki hizo que la sonrisa de Carl se congelara por completo.

          -No fui muy exacto cuando dije “comerciante”, me refería a un tratante de esclavos, Señor. Lune fue vendida en la Ciudad Prohibida, pero escapó de ahí luego de... –la voz de Tsuki bajó hasta volverse un murmullo apenas comprensible- ... la muerte de su segundo amo. Fue entonces que Tiaosher la protegió y le brindó refugio, pero no dudo que todavía quede quien esté buscándola.

          El silencio se hizo difícil e incómodo. Karl pareció dudar bastante antes de decidirse a hablar de nuevo.

          -Bueno, eso me explica un par de cosas, pero aún quedan otras cosas que deseo preguntarte.

          -Dígame.

          Touya nunca se enteró de lo que siguió después de eso, porque la habitación se oscureció al punto que todo pareció desaparecer... o en realidad había desaparecido todo, reemplazado por una fantástica vista de la Vía Láctea.

          Y Yue estaba junto a él, con un aspecto terriblemente disgustado.

          -¡Retorno! ¡Muéstrate inmediatamente! ¡Es UNA ORDEN!

          La figura humanoide de la carta apareció ante ellos al instante.

          -¡Devuélvenos al presente! –ordenó Yue.

          Retorno sacudió suavemente la cabeza. Un murmullo que a Touya le sonó como la caída de granos de arena dentro de un reloj hizo que Yue palideciera.

          -¿Qué dijo? –preguntó Touya.

          -Que una vez iniciado el viaje sólo conoce una forma de terminarlo. Y que para volver al presente tendremos que detenernos unas cuantas veces en el pasado. Dice que podría obedecerme más rápido, pero que no le estoy proporcionando suficiente energía como para hacerlo.

          -¿Qué?

          -Está mintiendo. Tiene energía más que suficiente, pero quiere salirse con la suya.

          -Creí que esta carta estaba bajo tu protección.

          -Lo está, ese es el problema.  Cree que mi bienestar es una de sus prioridades.

          -¿Y ver estas escenas de antes de que nacieras será bueno para ti?

          -Eso dice ella.

          -En ese caso, sólo nos queda contemplar la puesta en escena.

          -¿Touya?

          -¿O tienes una idea mejor?

          Yue se cruzó de brazos, bajando la mirada. Tenía un aspecto completamente humillado. La carta sonrió levemente y Touya escuchó de nuevo el susurro de granos de arena.

          -¿Qué dijo?

          Yue, que había enrojecido de repente, se negó a contestar.

          La siguiente parada fue en los jardines de la casa. No muy lejos de donde estaban se escuchaban gritos, cada vez más alterados. Touya miró interrogante a Yue, que parecía bastante estresado con sólo oírlos.

          -Son el Amo Carl y el Ama Tiaosher. Solían pelear a gritos por cualquier tontería...

          Otra vez el susurro de Retorno.

          -Y Retorno acaba de comentar que no siempre era por tonterías –tradujo Yue.

          Un niño pasó corriendo junto a ellos y se detuvo al pie de un árbol, luchando por contener el llanto.

          -¿Eriol?... Olvídalo, es Clow Reed, ¿correcto? –dijo Touya.

          -Justamente... –Yue suspiró con amargura-. Las peleas de sus padres lo afectaban mucho, pero casi nunca lo demostraba. O eso me dijeron Tsuki y Lune, para cuando yo nací las peleas habían cesado casi por completo.

          Clow parecía haber recobrado el control, ahora que los gritos se escuchaban más cerca. El niño cerró los ojos y se concentró, un círculo mágico apareció bajo sus pies.    

          -¡He dicho que ningún hijo mío va a esclavizar a nadie, Tiaosher! ¡Eso es barbárico!

          -¡¿Me estás acusando de barbarie, oh noble y digno caballero inglés?! ¡Supongo que el Imperio Británico no impone nada a nadie!

          -¡Es diferente, y lo sabes!

          -¡Es diferente porque es algo lleno de hipocresía! ¡Comercio, política, esclavitud! ¿Cuál es la diferencia?

          Clow empezó a murmurar algo, pero resultaba imposible comprenderlo en medio de los gritos. Sus padres lo vieron en ese momento y ambos callaron de pronto.

          -¿Qué está haciendo? –Tiaosher frunció el ceño-. ¿Un hechizo de creación?

          -¿En el exterior y a medio día? Lo que quiere hacer podría contaminarse con polvo o polen... o echarse a perder por lo fuerte de la luz del sol.

          -¡Estamos a mitad del verano! ¡Hay demasiada magia solar en el aire! No puede estar haciendo algo que le haya enseñado yo...

          -Pero los hechizos de creación son patrimonio del Clan Li –Carl la miró nerviosamente-. Esto puede ser peligroso.

          -Tratar de detenerlo podría ser más peligroso todavía.

          Era asombroso ver que ambos habían olvidado su discusión, como si jamás hubiera ocurrido.

          -¿Dónde estaban ustedes dos? –preguntó Tiaosher con voz fría.

          Touya se asombró al descubrir que Tsuki y Lune se habían materializado detrás de los Reed. Curioso, La forma falsa de Lune también tenía el cabello negro. Por alguna extraña razón, Touya había imaginado que sería rubia.

          -Arreglando tu traje para el baile en casa del embajador inglés, como lo ordenaste tú misma –contestó Lune sin molestarse en disimular lo disgustada que estaba.

          -Sentimos la magia solar y vinimos de inmediato, Señora –dijo Tsuki-, lo habríamos notado antes, pero la magia solar es un poco problemática para nosotros.

          Para entonces Clow ya había completado su hechizo y contemplaba con aire fatigado una pequeña forma que parecía hecha completamente de luz. El círculo mágico desapareció y Clow tomó en sus manos lo que acaba de crear. Fue entonces cuando miró por primera vez a sus padres y a los dos guardianes de Tiaosher.

          -Creo que esto resuelve el conflicto –dijo, sonriente.

          Y les mostró lo que parecía ser un gato recién nacido... con alas.

          -¡El peluche amarillo! –exclamó Touya.

          ¿Por qué Yue parecía estar luchando con todas sus fuerzas para no estallar en carcajadas?

          -Entonces, no sucedió como Kerberus me lo contó... –dijo por fin.

          Carl y Tiaosher miraban al cachorro sin comprender.

          -¿Qué... se supone que es? –preguntó Lune, con una voz repentinamente tímida, como si le preocupara herir los sentimientos del niño.

          -Mi Guardián. He creado a mi propio Guardián, así que no hará falta que capture uno –contestó Clow, con orgullo.

          -Er... ¿me permites? Gracias –Tsuki tomó al cachorro de manos del niño y lo contempló cuidadosamente-. Es... hum... precioso. ¿Verdad, Lune? –curioso, el “verdad” había sido pronunciado casi como una orden...

          -Oh, sí... precioso... –Lune miró con desesperación a Tsuki y se arrodilló frente al niño con una gran sonrisa completamente repentina-. ¿Cómo le vas a poner?

          -Kerberus –contestó Clow-. Papá dice que ese es el nombre de un gran guardián en la mitología griega.

          -Oh, sí, el Cancerbero –concordó Lune-. Pero ese era un perro... este...

          -Quise que fuera un lobo –dijo Clow-. Pensé que un lobo con alas de águila sería mejor que un perro de tres cabezas. No creo que tres cabezas puedan ponerse de acuerdo fácilmente. Bueno, si Kerberus no le queda bien, puede llamarse Silverbolt...

          -Mejor déjalo en Kerberus –intervino Tiaosher-, la plata es un metal lunar, cariño, y tengo la ligera impresión de que lo que acabas de crear tiene más aspecto de guardián solar que de guardián lunar... y, cariño... Creo que lo que Lune trataba de decirte es que Kerberus no es un canino, sino un felino.

          -¿En serio? ¿Hice un gato?

          -Yo diría que es más grande que un gato corriente –dijo Carl, mirando a Kerberus por encima del hombro de Lune-, vi cachorros de león en África, y Kerberus se parece bastante a un cachorro de león.

          -¿De verdad? ¿Hice un león sin haber visto nunca uno de verdad? –Clow sonrió con orgullo, pero su entusiasmo se apagó de repente-. Oh, pero no lo imaginé con melena... Me equivoqué... No va a tener melena cuando crezca...

          Para entonces, Yue estaba dándole la espalda a Touya y éste observaba con sospecha la forma en que se agitaban sus hombros. Tenía que estar riéndose...

          La escena desapareció para ser reemplazada otra vez por el camino de estrellas. Touya esperó a que Yue lo mirara de nuevo.

          -Entonces, ¿eres menor que el peluche?

          -Kerberus te diría que el sol se formó antes que la luna... en fin, Carl y Tiaosher habían peleado tanto sobre si él debía o no debía continuar con la tradición del Clan Li que trató de crear a su propio Guardián. Eso debe haber impresionado mucho a los ancianos del Clan... yo también estoy impresionado, no sabía que Clow fuera tan joven cuando creó a Kerberus... si en ese momento no sabían que Clow era el mago más poderoso en la historia de la familia, eso debe haber bastado para que lo comprendieran.

          Retorno habló de nuevo y Yue se quedó pensativo.

          -Lo que dices tiene lógica, pero... en fin, supongo que me lo mostrarás de todos modos.

          -¿De qué hablan ustedes dos?

          -Retorno dice que la creación del Guardián Solar no resolvió el problema, porque el Clan Li no está protegido por el Sol sino por la Luna. Es la familia Reed la que está protegida por el Sol y por eso Clow reunía los dos tipos de magia.

          -Hum, pero...

          De pronto estaban en una habitación circular, tan lujosa como el resto de la casa del Clan Li, pero decorada en una forma totalmente distinta al resto. Touya contempló boquiabierto el mapa de las constelaciones que abarcaba todo el cielorraso, con estrellas hechas de incrustaciones de cristal y madreperla sobre ébano. La habitación tenía una alfombra gris claro de pared a pared y, aparte de un armario (extrañamente curvado, para que pudiera ajustarse a la pared) y un montón de almohadones blancos con bordados plateados en el centro de la habitación, no había absolutamente nada más que pudiera calificar como mobiliario.

          Lune estaba ahí, derrumbada entre los almohadones y llorando a lágrima viva.

          Touya miró a Yue, interrogante. Yue le devolvió una mirada inexpresiva.

          -Esta es la habitación de Tsuki y Lune.

          -¿Por qué llora ella?

          -Lo ignoro. Jamás la había visto hacerlo... no sabía que pudiera llorar.

          ¿Esa repentina indiferencia por parte del Guardián sería su forma de demostrar (o no demostrar) sorpresa? Tsuki entró y se sentó junto a Lune tratando de abrazarla, pero ella lo apartó con una mano y siguió llorando.

          -Lune, por favor... no puedes seguir así para siempre. Tienes que seguir adelante.

          -¿Cómo puedes decirme eso?

          -Lune...

          -Lo perdimos, Tsuki, lo perdimos...

          -Todos lo lamentamos mucho, pero no había nada que pudiera hacerse. Servimos a los hechiceros más poderosos de Oriente y Occidente, ¿recuerdas? Ni siquiera la magia de ambos pudo salvarlo. No estaba destinado a vivir.

          -¡No es justo!

          -No lo es, pero tampoco tiene remedio...

          -¡¿Y me lo dices así, tan tranquilo?! ¡¿Es que a ti no te duele?!

          -... Sí me duele. Me duele mucho, yo también lo amaba. Y me duele más todavía verte así y saber que no puedo hacer nada para aliviar tu dolor, lo tomaría como mío si pudiera, pero lo único que puedo hacer es rogar para que superes esto y vuelvas a ser la de antes...

          -Nunca más, y lo sabes.

          -O que por lo menos... por lo menos...

Tsuki ya no pudo encontrar las palabras y empezó a llorar él también, de pronto era Lune la que estaba abrazándolo y tratando de consolarlo.

          -No comprendo esto –dijo Yue, frunciendo el ceño-. Tampoco había visto llorar a Tsuki, nunca, él siempre estaba sonriendo... como Yukito.

          -Hablan de un bebé –dijo Touya.

          Podía sentir sobre sí la mirada interrogante de Yue, pero no apartó los ojos de la pareja que lloraba en el centro de la habitación, preguntándose si sería esa la razón por la que Retorno lo había incluido a él en ese viaje por el pasado. Para que le aclarara a Yue los detalles que pudieran escapársele.

          -¿Un... bebé?

          -Ellos perdieron un bebé en algún momento.

          -¿Cómo lo sabes?

          -Por lo que dicen, por la forma en que actúan –Touya lo miró por fin, con algo de inquietud-. Así se comportan los humanos cuando ha muerto alguien a quien aman, y por lo que dijo Tsuki acerca de que no estaba destinado a vivir, pienso que se trataba de un bebé.

          -... ¿Los... humanos? Pero ellos son espíritus de Luna...

          -A mí me parecen bastante humanos. Por lo menos el dolor que sienten es muy humano. ¿No crees? Tú sabes lo que es perder a alguien importante, pensé que reconocerías los síntomas...

          ¿Era sólo su imaginación o a Yue se le estaba haciendo costumbre eso de darle la espalda cada vez que se sentía incómodo?

          ¿O era que estaba mirando al adolescente de cabello oscuro que contemplaba a Tsuki y Lune desde la puerta y que parecía a punto de llorar él también?

          Pero la Vía Láctea apareció demasiado pronto y Touya nunca estuvo seguro de si realmente había visto a Clow o si sería sólo un juego de sombras.

          -Un bebé... –murmuró Yue-. Me pregunto qué nombre habrían escogido para él o ella.

          -¿Por qué?

          Touya dio un paso al frente y estuvo a punto de estrellarse contra una pared que apareció de la nada.

          -Cáspita. ¿Y dón... cuándo estamos ahora?

          -No lo s...

          -¡Kerberus! –esa era la voz de Lune.

          -¡No vas a atraparme!

          -¡Pequeño ladrón de postres! ¡Te dije que debías esperar hasta después de la cena! ¡No puedes vivir sólo de golosinas!

          La Guardiana corría detrás de Kero, al que parecía faltarle ya poco para ser adulto. A pesar de lo que gritaba, Lune estaba sonriendo y parecía divertida con la travesura.

          -¡Sólo un pastelillo, mamá!

          -¡Malvado! ¡Sólo me dices “mamá” cuando quieres algo!   

          -¡Sólo uno, preciosa hada de la Luna!

          -¡Adulador, esto lo vas a pagar muy caro!

          -¿Serías capaz de castigar a un pobre e indefenso cachorrito, hermosa?

          -¡¿”Cachorrito”?! ¡Eso es mucho descaro!    

          En su veloz huida, Kerberus no pudo esquivar a Tsuki, que acababa de entrar con aire preocupado, y ambos acabaron en el suelo. El pastelillo secuestrado terminó su existencia aplastado contra la cara de Tsuki.

          -¿Así saludas ahora?

          -¡Lo siento! Déjame ayudarte a limpiarte eso...

          -¡¡Uuuhgnn!!! ¡No tienes que lamerme! Saliva de león, lo único que me faltaba...

          Tsuki logró encontrar un pañuelo y se secó la cara antes de mirar de nuevo a Kerberus, que estaba relamiéndose los bigotes, por si había quedado en ellos algo del pastelillo que acaba de limpiar a lengüetadas.

          Lune rió, arrodillándose junto a Tsuki y le quitó el pañuelo de las manos para ayudarlo a terminar de limpiarse.

          Tiaosher entró a la cocina y contempló la escena unos segundos.

          -Tienen ustedes una curiosa versión de la familia feliz.

          -La nuestra es una familia perfecta –gruñó Lune-, no como otras.

          -¿Tienes que ser siempre tan agresiva?

          -Por favor, no empiecen ustedes dos... –suplicó Tsuki-. No delante del niño.

          Por un momento pareció que Tiaosher estaba a punto de reírse, pero se limitó a suavizar su expresión mientras tomaba un pastelillo de la mesa de la cocina y se lo ofrecía a Kerberus, que lo hizo desaparecer en un par de bocados.

          -¡Esos son para el pos...! Olvídalo –suspiró Lune-. Luego no te quejes de que lo estamos consintiendo demasiado, tú misma eres la que lo malcría más.

          -No puedo evitarlo, también a mí me dice “mamá”.

          -Sospecho que lo hace porque sabe que le conviene –Lune se encogió de hombros.

          -Oh, vamos, las dos lo adoran –replicó Tsuki-. Ya deberían haberse dado cuenta de sus puntos débiles, señoras. ¿Cuándo llegaste, Tiaosher?

          -¿Y tú desde cuándo me hablas con tanta familiaridad? –protestó Tiaosher.

          -Eh... ¿Desde que me lo ordenó Carl?

          -Creí que eras mi Guardián, no de él.

          -Tú misma me autorizaste a pedirle ayuda de vez en cuando, y como resultaba contradictorio que me llamara a mí por mi nombre y a ti por un título... –intervino Carl asomándose por la puerta, pero al darse cuenta de que los tres lo estaban mirando de la misma manera (“cállate antes de que lo empeores”), decidió cambiar de tema-. ¿Tenemos reunión en la cocina?

          -Más bien el final de una persecución –Tsuki se puso en pie y le quitó el pañuelo de manos de Lune, para doblarlo y dejarlo sobre la mesa, pero el ceño fruncido de Lune lo obligó a pensarlo de nuevo-. Kerberus, ¿serías tan amable de llevar esto al cuarto de lavar?

          -¡Por supuesto!

          El alegre león se alejó canturreando y los cuatro adultos se quedaron solos en la cocina.

          -Nadie me avisó que habías regresado –le dijo Carl a Tiaosher.

          -Pedí que no lo hicieran, tenía que ordenar mis pensamientos primero.

          -¿Tan mal estuvo la reunión?

 flecha1flecha2