EL TORNEO DE LOS CABALLEROS DEL DRAGÓN

 

por Daga

 

idea original de Guimo

 

 

 

 

 

Santuario Capsul. Ubicación desconocida:

 

   Los guerreros más poderosos de la Tierra se han reunido en la arena de combate del Santuario para competir por las doce armaduras doradas del Dragón, bajo la atenta y severa mirada de la diosa guerrera Ranko. Ésta, con la apariencia de una adolescente pelirroja, ocupa el sitio de honor, acompañada por su guardiana Akane, la temible Matriarca del Santuario.

   En la arena propiamente dicha, cuarenta jóvenes (digo, treinta y ocho jóvenes y dos ancianos) de todas partes del mundo se preparan para entrar en combate.


  
Poco a poco se van eliminando entre ellos, hasta que sólo quedan 24, es el momento de iniciar las peleas finales, de las que saldrán los doce ganadores.


  
-¿Qué opinas, Akane? -pregunta Ranko-. Finalmente se ha cumplido mi sueño y podremos ver de nuevo las doce armaduras siendo usadas por guerreros que combatirán bajo mis órdenes.


  
-Esperemos que sean dignos de semejante honor -responde Akane, sin asomo de sonrisa-. Me parece que muchos de estos aspirantes a Caballeros son demasiado jóvenes e irresponsables.


  
-Te preocupas demasiado, cariño.


  
-No me llames así cuando eres Ranko. Recuerda que eres una diosa y compórtate a la altura de tu posición.


  
-Sí, Akane.


  
Ranko se pone en pie y se dirige a los competidores.


  
-Ustedes son los mejores en todo el mundo, sea cual sea el resultado en las luchas que faltan, pueden estar seguros de que hoy han ganado un honor inmenso. La primera batalla será por la armadura dorada de Aries. Competirán por ella Kiki, del Tíbet, y Son Goku.


  
Los dos competidores saludan a la diosa con una reverencia e inician la pelea. No dura más que unos cuantos segundos pues, a pesar de los poderes telequinésicos de Kiki, Goku es descendiente de una antigua raza de guerreros y sabe hacer honor a sus antepasados; sin necesidad de recurrir a sus poderes ocultos, logra deshacerse de su oponente y obtiene una armadura dorada con una estrella roja. Ahora es el guardián de la Primera Casa del Santuario Capsul. El público aplaude.


  
Kiki, por su parte, se levanta, se sacude un poco el polvo y estrecha la mano del vencedor.


  
-Al menos nadie dirá que no lo intenté -dice-. Ah, por cierto...


  
Con una sonrisa malvada, Kiki teleporta a Goku hasta Siberia. La Matriarca le señala que eso no puede ser tomado en cuenta como parte de la pelea.


  
-No importa, Lady Akane -ríe el niño-. Es sólo que no resistí la tentación.


  
-La segunda pelea es por la armadura de Tauro -dice Ranko-, combatirán Aldebarán, de Brasil, y Kelvin, de Juuban.


  
Cuando los dos jóvenes se encuentran frente a frente, Aldebarán protesta porque cree que se trata de una broma: ese renacuajo de (cuando mucho) un metro cuarenta, grueeesos lentes y uniforme escolar japonés jamás podría enfrentarlo. Mientras el enorme sujeto expresa sus dudas, Kelvin se limita a sonreír como alguien que prepara una mala broma.


  
Pronto queda en claro que Kelvin es el ganador, cuando derriba a Aldebarán con una sencillísima llave de judo.


  
-Recuerda -le dice a su derrotado oponente, con una gran sonrisa-. El secreto del judo es usar la fuerza del enemigo en su contra...


  
Con esto, Kelvin ha logrado una armadura de oro (que le queda enorme) adornada con dos estrellas, todos aplauden al nuevo guardián de la Segunda Casa...


  
La tercera pelea es por la armadura de Géminis y compiten... los hermanos Saga y Kanon, que son gemelos idénticos... y, para colmo de males, se presentan vestidos igual. ¡Un verdadero problema para el público, que no consigue distinguirlos!


  
Quince minutos después, agotados ya todos los otros recursos, Ambos usan su arma más poderosa: la otra dimensión. Uno de ellos se adelanta al otro por un microsegundo y consigue enviarlo... quién sabe dónde.


  
Los jueces tardan más de tres horas en ponerse de acuerdo acerca de quién es el ganador. Es cierto, uno de los gemelos desapareció, tal vez para siempre, y ahí sólo queda uno; pero nadie confía en que esté diciendo la verdad, por mucho que jure ser Saga...


  
La cuarta pelea es por la armadura de Cáncer. Máscara de Muerte y Tanathos, el dios de la muerte, se miran aviesamente e inician la lucha, que resulta ser muy pareja, hasta que Máscara de Muerte envía a su rival al Infierno, pero no antes de que Tanathos haya podido alcanzarlo con su toque mortal, que acaba con el joven en menos de seis minutos... no queda nadie para usar la armadura de Cáncer...


  
-¿Ustedes dos aquí de nuevo? -exclama Hades con desesperación cuando Tanathos y el alma de Máscara de Muerte aparecen ante su trono-. ¿Cuántas veces tengo que echarlos a ustedes, a los otros caballeros de Atena y a los saiyajin para tener un poco de paz en el infierno? ¡No he terminado de echar a Supermán y a Seiya cuando me llegan más imbéciles!!


  
Por la armadura de Leo compiten dos leones: Simba y Kimba. No hay mucho que decir, el león blanco gana rápidamente, aunque algunos de los espectadores señalan que ha hecho trampa, ayudado por un jabalí y una zuricata que se quejan de problemas laborales. Ranko ignora las protestas del público (de algo tiene que servir el ser una diosa) y entrega la armadura adornada con cinco estrellas a Kimba.


  
A continuación, la pelea por la armadura de Virgo; compiten un joven llamado Shaka y una muchacha de lentes llamada Vilma. Desde las graderías, un muchacho rubio, una joven de cabello castaño y un perro gran danés vitorean a Vilma.


  
La lucha se inicia, Shaka golpea a Vilma en la cabeza y los lentes de ella salen volando... El público queda bastante confundido con lo que sucede a continuación: ambos competidores siguen tratando de acabar el uno con el otro, pero no pueden encontrarse, ya que Vilma no ve nada sin los anteojos y Shaka tiene los ojos cerrados...


  
-¿Qué significa esto? -pregunta Ranko.


  
-Me temo que es un caso de ceguera involuntaria, se me olvidó decirle a Shaka que no puede usar aquí la percepción extrasensorial.


  
-¿Bueno, y qué vamos a hacer? Dirigirlos para que puedan encontrarse sería intervenir en los acontecimientos; y si le devolvemos los anteojos a Vilma, le estaríamos dando una ventaja injusta...


  
-Creo que no tenemos más remedio que esperar a que algo pase.


  
La pelea termina cuando Vilma choca contra un muro y se noquea a sí misma. Shaka obtiene la armadura de seis estrellas.


  
Luego llegan dos competidores que nadie imaginaba ver ahí: el maestro Roshi y el maestro Happosai.


  
El maestro Roshi se pone en posición para iniciar un Kame-hame-ha, y el maestro Happosai pide tiempo fuera.


  
-¿Puede pedir tiempo fuera? -pregunta Ranko.


  
Akane hojea el libro de reglas (toda una hazaña, porque está escrito en losas de granito).


  
-Sí, sí puede, pero es la primera vez que alguien lo hace en más de ocho mil años...


  
-¿Qué es lo que pasa? -protesta el maestro Roshi-. Todavía no hemos empezado...


  
-Oh, nada importante -dice el maestro Happosai-. Es sólo que tal vez uno de nosotros no salga vivo de este combate y, en caso de que sea yo el que pierda, quiero entregarte una de mis posesiones más valiosas para que recuerdes con honor al enemigo de un día...


  
Happosai saca una fotografía y se la entrega ceremoniosamente a Roshi, que la recibe con manos temblorosas.


  
-Oh, amigo mío... -murmura Roshi, emocionado.


  
Repentinamente, el maestro Roshi empieza a sangrar por la nariz, es un torrente incontenible y la víctima muere pronto debido a la hemorragia. El maestro Happosai vuelve a apoderarse de la foto y la esconde rápidamente, al tiempo que grita proclamándose el ganador. Ranko se pone en pie, desciende majestuosamente y exige ver la foto... veinte guardias del Santuario tienen que unir fuerzas para sujetar a Happosai, arrebatarle la foto y entregársela a la diosa.


  
-¡¡¡Quéeee!!! -exclama Ranko-. ¡¡¡Es una foto mía!!!... ¡¡¡¡¡En la ducha!!!!!


  
La diosa golpea al maestro Happosai y lo manda a volar. Dos horas después, Happosai choca en el aire con Goku, que está volando de regreso desde Siberia y ambos caen en una isla no señalada en los mapas, que se encuentra en medio del Pacífico. Por suerte (bueno, tal vez no por suerte), aterrizan en blandito, sobre un extraño colchón púrpura... que de pronto abre los ojos, ¡horror! Han aterrizado sobre el hocico de un grandísimo, enorme, gigantesco, inmenso, superlativo dinosaurio color púrpura...


  
-¡¡¡Nooo!!! -gritan Goku y Happosai al mismo tiempo-. ¡¡¡¡Es Barneydzilla!!!


  
-Lo que me gustaría saber ahora mismo -dice Ranko, otra vez en su trono y todavía con cara de pocos amigos- es cómo hizo ese   pervertido para obtener una foto mía en esas circunstancias...


  
-Lo mismo digo -dice Akane.


  
Ambas miran con aire de sospecha a la princesa Nabiki, administradora del Santuario Capsul, pero ella pone cara de "yo no fui".


  
Por la armadura de Escorpión compiten Milo y el hombre invisible. Milo recibe la armadura de ocho estrellas, luego de que Ranko llega a la conclusión de que el otro competidor no se ha presentado a la pelea (lo que nadie sabía es que el hombre invisible estaba afónico, debido a un resfriado).


  
La lucha por la armadura de Sagitario es entre Aioros y Seiya.


  
Tan pronto como Ranko les da la orden de empezar, Seiya, que quiere acabar pronto para no perderse el programa de los Teletubbies, empieza a acumular energía para su meteoro de pegaso, pero alguien le da un par de discretos golpecitos en la espalda.


  
-¿Sí? ¿Qué se les ofrece? -dice, confundido, al ver que un hombre alto y apuesto (bueno,... nah... la verdad es que Antonio Banderas es más guapo), una mujer de aspecto inteligente y un gnomo han aparecido de la nada en la arena de combate.


  
-¿Es usted Seiya, sin apellido conocido? -dice el hombre.


  
-Sí, ese soy yo...


  
-Somos dos agentes y medio del FBI, queda usted arrestado por los homicidios de Ryoga Hibiki y un cerdito negro.


  
-¡¡¡Quéee!!! ¿Acaso están locos??


  
-Será mejor para usted si nos acompaña por su propia voluntad -señala la mujer-. Sólo le haremos unas cuantas preguntas, tomaremos sus huellas, realizaremos un sondeo cerebral...


  
-¿¿¿Ah???


  
-No es nada peligroso -asegura el Gnomo-. Lo peor que puede ocurrirle es que quede convertido en un vegetal, y no hay duda de que su personalidad mejoraría mucho con eso...


  
-¡¡Pero yo no fui!!


  
-Dígaselo a la jueza -responden los tres a coro y se lo llevan a rastras.


  
-¿Por qué a mí? -grita Seiya.


  
-Investigación de rutina -dice el agente-. Recibimos una denuncia anónima en nuestra dirección de e-mail y estamos en el deber de investigar todas las pistas.


  
Aioros recibe la armadura de nueve estrellas con una sonrisa de oreja a oreja; fue él precisamente quien envió el mensaje anónimo por el cual ha sido arrestado su contrincante.


  
La décima armadura es la de Capricornio y la pelea es entre Shura y Anaís, es una pelea larga, interminable y no parece que vaya a acabar nunca. El público se aburre y abuchea a los competidores luego de esperar que terminen durante más de una hora. Aguantándose un bostezo, Ranko declara aquello como un empate (aunque el público lo califica con otros términos) y entrega la armadura de Capricornio a Shura y la de Cáncer a Anaís. 


  
Una joven llamada Mako compite con Kamus por la armadura de Acuario. Resulta un extaño espectáculo ver a la delicada jovencita de cabello castaño peinado en cola de caballo y minifalda azul prepararse para atacar al caballero: simplemente se queda quieta y levanta un medallón que lleva al cuello, para que lo alcance la luz del sol.


  
Kamus traga saliva, él sabe bien de qué se trata: es la joya del Corazón de la Sirena que el rey dragón del Mar de Japón le obsequió a su hija rebelde cuando ella quiso dejar de ser sirena y convertirse en humana... Si la luz toca la joya, cualquier deseo que Mako pida le será concedido inmediatamente... incluso si ese deseo es que Kamus se convierta en un sapo, o algo peor todavía (un clon de Seiya, por ejemplo)...


  
Pero la luz no llega hasta el medallón, se acaba de iniciar un eclipse y todo queda a oscuras.


  
Kamus aprovecha el desconcierto de Mako para utilizar la ejecución de aurora y antes de que su contrincante parpadee, él la ha  convertido en una escultura de hielo... además de hacer que la arena parezca ahora una pista de patinaje.


  
-La décimo segunda y última armadura es la de Piscis. Lucharán por ella Afrodita y Zoicyte...


  
Pero esa batalla no llega a realizarse. La sombra de una nave espacial oscurece la arena. Ante el asombro de todos los presentes, se abre una compuerta y aparece una cerdita de enormes ojos azules y largo y rizado cabello rubio, que va vestida al más puro estilo hollywoodense.


  
-¡Piggy!! -exclama Ranko, poniéndose en pie-. ¿Qué es lo que buscas aquí?


  
-Ah, Ranko, tú sabes lo que busco.


  
Miss Piggy hace un pase mágico y una jarra (¡de oro!) llena con agua caliente vuela por los aires y se vuelca sobre Ranko... la diosa guerrera se transforma y deja de ser una chica para convertirse en... en... en... (¡¡Andá!! ¡Decílo de una vez!!)... en una rana verde...


  
-¡¡René!! Mon amour!!! -exclama Piggy.


  
Un salvaje grito de guerra escapa de los labios de Akane.


  
-¡¡Piggy!! ¡¡Maldita!! ¡¡¡¡Aléjate de mi René!!!!

 

   Cuando Akane atacó a Piggy con todo el poder del Silent Glaive (herencia de su prima Hotaru), se inició la Octava Guerra Mundial, que culminó con la destrucción total de todo ese universo improbable...

 

Fin (¡gracias a Dios!)