¡Todo
esto es de JKR, no mío! Excepto por unos pocos personajes que agregué.
Draco
dibujando dragones pertenece a PikaCheeka, perdón por no haberlo mencionado
desde el principio de MNS, creo que adopté la idea de forma subconsciente.
El
cuervo de Severus pertenece a J. L. Matthews. Sólo lo tomé prestado porque es
una mascota perfecta para Sevi y prometí devolverlo ileso.
Los
catar, sin embargo, son míos y los amo, así que, por favor, no los uses sin
pedirme permiso primero.
Nota de la autora:
Perdón por la tardanza. Iba a subir esto la semana pasada, pero
Leena estaba ocupada traduciendo el último capítulo de Severitus, así que
decidí darle otra semana y subir esto ayer. Aún no recibo noticias de ella y
pensé en esperar un día más, pero me rindo ahora. No puedo decir cuándo
estará listo el próximo capítulo. He escrito hasta la mitad, pero la mayor
parte está en mi notebook, el cuál está fuera de funcionamiento por
reparaciones (pobre fiel notebook, ha sido mi constante compañero por casi dos
años, pero un problema con el disco duro lo tiene ahora fuera de acción).
Tendré que reescribir gran parte del capítulo y ahora sólo podré hacerlo
cuando esté en casa, así que las actualizaciones serán un poco lentas hasta
que lo tenga de regreso.
Nota
de la traductora:
Silverfox
es de Austria (no confundir con Australia) y su lengua materna es el alemán,
pero escribió “Double 0 Seve... rus” en inglés, si deseas leer la versión
original, puedes encontrarla en fanfiction.net
y si deseas escribirle (en alemán o inglés, preferentemente), su dirección es
silverfox@kabsi.at
Capítulo 12: EL ATAQUE DE LA ARMADURA
Severus tuvo que renunciar a sus intentos por monitorear las
defensas de Lucius. Había podido determinar que tanto su habitación como sus
oficinas, tanto la destruida como la de reemplazo, estaban protegidas por
fuertes encantamientos anti espionaje. De hecho, también lo estaban ambos
salones de Pociones.
Sin embargo, no había encontrado una forma de poner un
encantamiento de monitoreo permanente sin que Lucius lo notara, lo cual
significaba que tenía que cada vez tenía que probar manualmente y por sí
mismo los encantamientos en busca de refuerzos. Ya que no tenía cómo predecir
cuándo visitarían sus sospechosos a Lucius o si lo buscarían en su oficina o
su habitación, su única opción era vigilar uno de ambos lugares todo el
tiempo, lo cual era tan aburrido como infructuoso.
Cualquier intento de seguir a Lucius en lugar de a los estudiantes
estaba condenado al fracaso desde el principio. El hombre era un criminal
demasiado experimentado como para no notarlo.
El único resultado que le brindó una semana de vigilar la
habitación de Lucius fue que Lucius no tomaba ninguna precaución especial
cuando lo visitaban Marsha Alton o Gaia Ushton.
Así que los muchachos volvieron a seguir sospechosos durante la
semana siguiente al fin de semana de Hogsmeade. El sospechoso de Severus para
esa semana era Iago Orson mientras que Draco se convirtió en la sombra de su
amigo Mattis Parker. Eso les permitió trabajar juntos la mayor parte del tiempo,
pero tampoco los condujo a nada concluyente.
Todo lo que sabían al llegar el fin de semana era que a los
muchachos les gustaba esperar detrás de la esquina de un corredor oscuro
cercano a la sala común de Hufflepuff y saltar sobre estudiantes más pequeños
que pasaran solos por ahí. La mayoría de las víctimas sólo eran amenazadas,
pero algunas también eran atacadas físicamente. Pero los dos muchachos parecían
ser aplacados fácilmente con dinero o dulces, y no había conexión visible de
sus actividades con Harry Potter.
En la clase de Pociones de ese lunes, mientras Neville estaba lejos
buscando los ingredientes que necesitarían y Potter estaba en el escritorio de
Lucius tratando de convencer al profesor de que su sopa no era peligrosa a pesar
del huracán que había creado la última vez, Severus sugirió que cambiaran de
blancos otra vez.
-Podemos tratar de seguir a los sospechosos de alguna de las otras
casas. Tal vez sean más interesantes –susurró.
-¿Hufflepuffs, quizá? –gruñó Draco con desprecio-. Preferiría
registrar a los Gryffindors. Neville nos dejaría entrar, ya lo sabes.
-¡No! –siseó Severus, pero tuvo tiempo de añadir nada más
cuando Harry regresó triunfante y empezó a preparar su caldero.
-¿Vas a alimentar a la sopa otra vez? –le preguntó Draco en
tono conversacional-. ¿O estás tratando de matarte a ti mismo y a nosotros
también antes de que el Lord Oscuro pueda atraparte?
Harry le dirigió una mirada de enojo, pero no consideró que el
comentario fuera digno de una respuesta.
Severus volvió su atención al champú de Pansy. Tenía un olor
extraño, decidió. Al menos, no olía como le parecía que debería oler un
champú. Sus primeras pruebas revelaron sólo ingredientes inofensivos, sin
embargo, aunque Severus se preguntaba por qué alguien querría un licor fuerte
en su cabello. Mejor que estuviera sobre la cabeza de Pansy que dentro de ella,
en cualquier caso. Ya había suficientes adictos en la escuela sin agregarles
alcohólicos también.
-¿Tal vez el licor es responsable por el olor? –sugirió Draco.
Severus olfateó otra vez el
frasco.
-Posiblemente –admitió-. Pero no estaré convencido hasta que
conozca todos los ingredientes.
Desafortunadamente, no avanzaron más en sus experimentos ese día.
El caldero de Gregory explotó apenas segundos después de esa conversación,
sorprendiendo tanto a Lavender que ella dejó caer su cucharón dentro del
caldero. Tanto ella como Parvati fueron salpicadas con poción hirviente, pero
al menos eso no fue tan malo como la única gota que cayó dentro de la sopa de
Potter.
En respuesta a ello, otro remolino surgió del caldero de Potter y
la temperatura dentro de la habitación se volvió gélida.
Severus apagó rápidamente el fuego bajo su propio caldero
mientras grandes copos rojos empezaron a caer en él con extraños sonidos
siseantes.
-¿Qué dem...? –empezó Lucius.
-Creo que vamos a tener una tormenta de nieve –respondió
Hermione observando el remolino creciente-. De nieve roja.
-¡Esto definitivamente se está poniendo frío! –agregó Seamus,
temblando-. Y no trajimos nuestras capas y guantes.
-Bueno –gruñó Lucius-. Pueden limpiar e irse. Weasley, traiga
una pala y ropa caliente para su detención inmediatamente después del
almuerzo.
-Tengo Encantamientos después de almuerzo –señaló Ron.
-Entonces, será mejor que coma muy rápido y ojalá al profesor
Flitwick no le moleste que llegue un poco tarde –sonrió Lucius.
-¿Puedo usar magia y al elfo doméstico otra vez? –suplicó Ron.
-Por
supuesto. Quiero el lugar
limpio. Dumbledore dijo que tendré que enseñar en el campo de Quidditch
si pierdo este salón también, y en este momento allá afuera la nieve es todavía
más profunda que aquí.
Greenie por una vez estuvo feliz de salir temprano de Pociones. Al
erizo no le gustaban las tormentas de nieve en lo más mínimo. En un clima como
ese, todo erizo decente debería estar dormido.
Pero Severus lo abrazó estrechamente para mantenerlo caliente en
el camino por los corredores, y lo envolvió en una toalla una vez que llegaron
a la sala común. Una papa caliente y una gran porción de bistec finalmente
restauraron la buena condición del erizo y pronto anadeó por la mesa de
Slytherin olfateando alegremente y examinando los platos de varios estudiantes.
Ninguno de ellos tenía algo diferente de lo que Severus le había servido, por
supuesto, pero a Greenie le gustaba explorar.
La primera clase de la tarde era Defensa con los Hufflepuffs, la
cual era en ese momento la clase menos preferida para Greenie. Remus estaba enseñando
a los de sexto año cómo crear barreras protectoras y el pequeño erizo verde
era su ejemplo favorito para demostraciones.
Por supuesto, generalmente no era algo malo el ser protegido, pero
cuando físicamente apartaba todo objeto que quisieras explorar o te “protegía”
de sabrosos bocados, como cucarachas, se volvía realmente molesto.
Ese día Greenie terminó siendo protegido contra maleficios, lo
cual significó que una tormenta completa de hechizos fuera lanzada en su contra
sólo para disolverse en un espectáculo de colores brillantes al momento de
entrar en contacto con la barrera. La brillantez lastimaba sus ojos y los olores
no eran muy agradables tampoco.
Greenie se enroscó para hacer pucheros durante el resto de la
lección.
-Creo que no le gustó esta, Remus –comentó Severus-. Tal vez
deberías retirarla ahora.
Remus
asintió.
-Cierto. En
cualquier caso, ya todos ustedes vieron cómo se hace. Ahora, inténtenlo.
Severus descubrió, para su sorpresa, que, a pesar de que la mayoría
de los Slytherins ya conocían algunas barreras protectoras cuando comenzaron,
mientras que el conocimiento de la mayoría de los Hufflepuffs había sido muy básico,
algunos de los mejores creadores de barreras en la clase eran Hufflepuffs. Con
la notable excepción de Nicodemus Hanson, todos ellos mostraban cierta aptitud
y un fuerte deseo de dominar el encantamiento.
Después de un rato de observar, llegó a la conclusión de que era
su inclinación social lo que causaba que tuvieran un interés especial en
encantamientos que protegían a otros. Estaban pensando en sus amigos y familias
cuando practicaban las barreras y hacían un esfuerzo especial por ellos.
Draco estaba encontrando particularmente difíciles las barreras.
Sus padres le habían enseñado cómo identificar y romper barreras, pero nunca
se molestaron en enseñarle a crearlas, lo que lo convertía en el estudiante más
débil en esas lecciones. Incluso Gregory había empezado conociendo una barrera
contra los malos sueños y cómo proteger una puerta contra intrusiones. Tampoco
se le había enseñado a hacerlo, pero su madre las creaba para él cada noche
cuando lo arropaba en su cama desde que era un bebé, y al crecer había
aprendido a hacerlas imitándola a ella.
Millicent tenía un arsenal completo para proteger mascotas.
Aparentemente realmente amaba a su gato. Y Estella era una maestra en barreras
de silencio, las necesitaba para estudiar ya que se distraía fácilmente con el
ruido.
A Susa Abbot, de Hufflepuff, le habían enseñado varias complejas
barreras para proteger bebés y Susan Bones había aprendido de la profesora
Sprout algunas para plantas. Severus sospechaba que Neville habría estado
fascinado por su demostración, pero, desafortunadamente, Neville tenía defensa
con los Ravenclaws. Bueno, probablemente ellos también conocían grandiosas
barreras.
Le tomó a Severus un momento el convencer a Greenie de
desenroscarse después de clase, lo cual significó que él y Draco estuvieron
entre los últimos en dejar el salón de Defensa. Sólo Millicent y Pansy
estaban detrás de ellos, todavía enfrascadas en una conversación acerca de la
barrera que Millicent había sugerido que sería mejor para Greenie que la que
había demostrado Remus ese día.
-A las mascotas no les gusta algo tan luminoso –estaba explicando
mientras caminaban hacia Transfiguraciones-. Una barrera que absorba
silenciosamente los maleficios sería mucho mejor, pero fallaría más pronto,
si fuera confrontada con varios maleficios fuertes. No hay manera de absorber
poder indefinidamente, ¿ves? Tiene que ir a alguna parte. Así que tienes que
agregar un elemento que lo drene...
Severus estaba impresionado. Nunca había escuchado a Millicent
sonar así de intelectual. De hecho, había pensado que era una chica
ligeramente boba, pero ahora tenía la impresión de que era sólo perezosa y
falta de interés. Tal vez, si la dirigía hacia pociones que pudieran
beneficiar a su gato, lograría interesarla un poco en su materia.
¡CRASH! ¡CLANG! Clac, clac. ¡TUMP!
Draco saltó hacia atrás alejándose de la esquina que estaban a
punto de rodear ante el ruido repentino desde el siguiente corredor. Millicent
se detuvo a media frase y Pansy llevó involuntariamente la mano a sus labios,
mientras todos se detenían.
Había gritos desde el corredor de Transfiguraciones.
Severus fue el primero en reaccionar y corrió doblando la esquina.
Los otros lo siguieron todavía alarmados, pero empezando a recuperar el
control.
Una armadura había caído al suelo. Eso fue lo primero que notó
Severus.
Pero había sido fijada al muro con varias cuerdas para prevenir
cualquier clase de accidentes. Alguien tenia que haberlos removido, ya que no
había manera de que pudieran haberse reventado por sí solos todos al mismo
tiempo.
Habría lucido como el tipo de cosas que hacía Peeves, excepto por
el hecho de varios Gryffindors estaban arrodillados entre las piezas
desparramadas de la armadura, algunos evidentemente heridos.
Peeves podría hacer caer una armadura completa para enojar o
asustar a alguien, pero sabía muy bien que el director lo desterraría de
inmediato si una de sus bromas llegara a lastimar seriamente a un estdiante, y
nunca habría cruzado esa línea, ni siquiera en los días previos a Dumbledore.
Hasta Peeves tenía cierto código de honor.
Neville estaba con Hermione y Ron, excavando entre la pila. Si había
alguien debajo de eso... ¡Potter!
¡Por
supuesto! Eso era obra del traidor.
Sin embargo, antes de que Severus pudiera actuar luego de
comprender eso, la pila se movió de repente, varias piezas rodaron a un lado y
Harry se sentó, frotándose la cabeza.
-Creo que me lastimé la pierna –declaró.
Hermione lo abrazó, aliviada, mientras Ron conjuraba una camilla
para llevarlo a la enfermería.
Un suave sollozo de alivio atrajo la atención de Severus hacia
Estella, quien había estado congelada en mitad del corredor con su varita
levantada y apuntando hacia donde había estado Harry.
-Usé el encantamiento equivocado –dijo, temblorosamente-. Había
una armadura cayendo sobre Potter y yo creé una barrera para protegerlo de
maleficios. Debería haber usado una barrera contra objetos, un encantamiento
magnético, desviar la armadura. Un encantamiento de levitación.
-Está bien –le dijo Alice-. Funcionó, ¿verdad? Aunque no haya
sido el encantamiento perfecto, rechazó un poco la armadura y lo mantuvo con
vida.
-Sí –agregó Juliana-. Madame Pomfrey curará su pierna. No podría
curarlo si le hubieran aplastado el cráneo.
-¿Cómo pudo una armadura que estuvo en pie por años simplemente
caerse de ese modo? –preguntó alguien, con la voz completamente aturdida.
-No puede –contestó McGonagall, que estaba en la puerta de su
salón-. Estaba atada al muro.
Draco se acercó al muro detrás de la ahora vacía plataforma y
tomó uno de los extremos de la cuerda que estaba colgando de los anillos que
una vez habían asegurado la armadura.
-Un corte limpio –reportó y levantó la cuerda para que todos
pudieran verla-. Y en esta otra, también –fue hacia la siguiente cuerda.
-¿Otro encantamiento cortador? –susurró Neville.
Todavía estaba sentado en el suelo en medio de la chatarra, ahora
abrazándose a sí mismo para reconfortarse.
-A mí me parece que varios –contestó Draco.
-A menos que el traidor tenga habilidad suficiente como para
realizar varios cortes con el mismo encantamiento –completó Severus-. Un
estudiante mayor y muy talentoso en encantamientos podría hacer eso. Al menos
yo he visto al profesor Flitwick haciendo algo como eso.
McGonagall
asintió.
-¿Pero podría hacerlo un estudiante? ¿Podemos determinar si esto
fue por un encantamiento o por varios?
-Tendremos que pedirle a Filius que le eche una mirada a esto
–intervino Madame Pince.
Ella también estaba frente a su salón, apoyándose contra la
pared.
-Lo alertaré a él y al director –ofreció Binns y marchó
atravesando el cielorraso.
-Y será mejor que ustedes regresen a sus salas comunes –Minerva
se dirigió a los estudiantes-. Estoy segura de que el director anunciará otra
reunión, de todos modos.
Y,
efectivamente, los Slytherins de sexto año no habían llegado
siquiera a los calabozos cuando la voz del director resonó por los corredores,
diciéndoles que no habría más lecciones ese día.
Severus caminaba de arriba abajo por la fila de
duchas.
-Desearía saber los resultados de Filus. O al menos qué años tenían
qué clases.
-Era un intermedio –le recordó Draco-. Nadie tiene coartada.
-Sí la tienen –argumentó Severus-. A menos que salieran
temprano los estudiantes de Adivinación, Herbología o Cuidado de las Criaturas
Mágicas no podrían haber llegado a ese corredor a tiempo. Probablemente
tampoco los estudiantes de Pociones. Un estudiante en el camino entre clases que
no estuvieran en ese corredor tendría que haber tomado una desviación y su próximo
profesor habría notado si hubiera llegado luego que el resto de su clase.
-¿Así que limitas nuestros sospechosos a los grupos entrando y
saliendo de Transfiguraciones? –preguntó Draco.
-No, Historia de la Magia y Latín están en el mismo corredor
–le recordó Severus-. Los estudiantes que iban de Runas Antiguas a Defensa
también deberían pasar por este corredor, ya que es el camino más rápido.
Posiblemente también los estudiantes que iban de Encantamientos a Runas. Es uno
de los corredores más ocupados de la escuela.
-Lo cual hace extraño que el traidor atacara aquí, en primer
lugar –meditó Draco-. El riesgo de ser atrapado sería mucho menor si
eligiera un área más tranquila.
-No realmente –sonrió Severus-. Puedo ver aquí el toque de tu
padre. En realidad es brillante. En un área tranquila donde no tuviera nada que
hacer, cualquiera que hubiera visto al traidor probablemente lo recordaría. Si
asumimos, sin embargo, que es un estudiante que tenía clase ene este corredor,
su presencia aquí durante el incidente no sería sospechosa en lo más mínimo.
Debe haber habido al menos treinta personas en el corredor cuando llegamos aquí.
¿Recuerdas a todos ellos?
-Bueno, estaban Estella, Alice, todos los de nuestro año de
Slytherin y Gryffindor.
-¡Alto! –advirtió Severus.
-¿Qué?
-Primer error. Pansy
y Millicent, nuestras últimas verdaderas sospechosas en ese grupo, llegaron con
nosotros. Estaban detrás de nosotros cuando la armadura cayó, así que no
pueden haberlo hecho. También recuerdo haber visto el resto de las chicas, pero
¿dónde estaban los muchachos? –preguntó Severus-. Recuerdo a Neville,
Potter. Ron y Hermione. Seamus tenía una cortada en el brazo, y me parece que
vi a Dean, pero no estoy completamente seguro de eso. No recuerdo a ninguna
chica de Gryffindor aparte de Hermione. ¿Y qué estudiantes de otros años
fueron vistos?
-Creo que vi a Gaia –dijo Draco.
-Y sé que vi a Maximius, lo cual significa que el resto de los
Slytherins de tercer año pudo haber estado ahí también –concordó Severus.
-De
acuerdo, de acuerdo, entiendo tu punto de vista. ¿Por qué no
vamos a ver si ya volvió Remus?
-Porque todos están abajo en la sala común y alguien podría
preguntarse a dónde vamos.
-Entonces tendremos que decirles que estamos aburridos y que vamos
a la biblioteca, o a caminar, o que queremos hablar con nuestro Cabeza de Casa.
-No podemos hacer eso cada vez que hay un ataque –Severus caminó
más rápido-. Ojalá pudiéramos interrogar a todos los testigos.
-Podemos hablar con McGonagall y Pince –señaló Draco.
-Quienes probablemente estuvieron en sus salones hasta que oyeron
el estruendo –argumentó Severus-. Necesitamos a alguien que realmente haya
visto todo el incidente, no sólo lo que pasó después.
-¿Neville? –sugirió Draco con un poco de esperanza.
Severus
dudó.
-No –dijo finalmente-. No quiero involucrarlo.
Draco guardó silencio por un
rato.
-¡Podemos preguntarle a la armadura! –exclamó de repente, luego
de casi un minuto.
-¡¿Qué?!
-Las armaduras siempre cantan en
Navidad, ¿correcto?
-Sí, Filius normalmente realiza el encantamiento –confirmó
Severus.
-Entonces, si pueden cantar, también pueden
hablar, ¿correcto?
-No estaba animada cuando cayó –suspiró Severus-. Aunque
logremos que hable, lo más probable sería que no tuviera memoria del
incidente.
-Aún así deberíamos tratar –insistió Draco-. No podemos estar
seguros de que no tiene nada que decir hasta que le preguntemos.
-Oh,
pregúntale, si eso quieres, pero no en este momento.
-¿Preguntar qué? –Thedore estaba en la puerta, mirándolos-. ¿Qué
hace ustedes dos aquí, por cierto?
-Estábamos... –empezó Draco.
-Iba a limpiar la jaula de Greenie –Severus señaló con la
cabeza el erizo en sus brazos-. Entonces Draco me distrajo con sus ideas acerca
de interrogar armaduras.
-¿Uh? –logró decir Theodore.
-Bueno, nada más estaba pensando que la armadura que cayó sobre
Potter podría saber quién la hechizó para que hiciera eso –dijo Draco,
haciendo un pucherito.
-Erm, Draco, es un objeto muerto hecho de metal muerto –explicó
Theodore pacientemente-. No responde preguntas.
-¡Canta en Navidad! –le siseó Draco y salió como una tromba
del baño.
Teodore lo siguió con la mirada, y luego miró a Severus, que sólo
se encogió de hombros.
-Tu mejor amigo es extraño –decidió Theodore-. ¿Pero a quién
le importa eso? Que los profesores lo resuelvan.
-El traidor asusta a los de primer año –señaló Severus-. Sería
mejor si fuera capturado pronto.
-Tal vez sería mejor si tuviera éxito primero –sugirió
Theodore mientras tomaba su cepillo y empezaba a peinarse.
-¿Y matara a Potter? –preguntó Severus-. No creo que eso
necesariamente calme a los pequeños.
-¿Crees que les preocupa Potter? –gruñó Theodore con
desprecio.
-Puede preocuparles el ver un cadáver. O saber que alguien en su
escuela mató a otra persona –sugirió Severus-. Son niños pequeños,
Thedore.
-Tal
vez, ¿pero no crees que lo atrapen cuando finalmente tenga éxito?
-Esa probablemente sería la última oportunidad –dijo Severus-.
Cuidado, erizo suelto.
-¿Cuidado? –preguntó Thedore, incrédulo.
-Sip, Gregory lo pisó el año pasado. Blaise y Vincent tuvieron
que cargarlo a la enfermería para que le sacaran las espinas del pie.
-¿No puedes ponerlo en la
jaula?
-Es bastante difícil limpiarla con el erizo
dentro.
-¿Sostenerlo?
-¿Y limpiar con una sola
mano?
-¿Por qué no usas tu varita para
limpiarla?
-No queda tan bien hecho –insistió Severus-. Después de
terminar la jaula puede lucir limpia, pero de todos modos empieza a oler mal
después de un rato.
Thedore
suspiró.
-Bueno, ya terminé aquí de todos
modos.
-¿Sniff? –comentó Greenie mientras el muchacho salía.
A la hora de la cena, Remus finalmente se aproximó a ellos y les
dijo que lo vieran en su oficina después de comer.
-Tenemos que hablar sobre lecciones de tutoría –agregó, dirigiéndose
a Draco.
-¿Tutoría? –exclamó Draco. No le gustaba para nada el sonido
de esa palabra.
-Te estás quedando atrás en mi clase y eso no me gusta –confirmó
Remus-. Preferiría detenerlo antes de que se convierta en un problema.
-Mi padre me va a matar –gimió Draco.
No le gustaba para nada esa nueva excusa. Por supuesto, todos en su
clase de Defensa iban a confirmar que Draco, quien usualmente era un muy buen
estudiante de Defensa, había estado teniendo problemas inusuales últimamente,
así que unas lecciones de tutoría tenían sentido. Lucius, sin embargo, no
recibiría bien la noticia. Diría que era pereza e ingratitud y le recordaría
a Draco que no estaba cumpliendo su deber hacia su familia y en ningún momento
recordaría que había sido él quien jamás le había enseñado a Draco como
crear una sola barrera.
Dumbledore y Remus salieron juntos después de cenar, continuando
una, en apariencia, muy absorbente conversación. Conociendo a Dumbledore, el
tema podía ir desde política mundial hasta una nueva marca de dulces muggles.
No fue una sorpresa cuando los muchachos encontraron al director
todavía en la oficina del profesor de Defensa unos diez minutos después.
-Ah, pasen, muchachos –los invitó Dumbledore, como si fuera su
propia oficina.
Sin embargo, el hombre lobo no pareció
ofenderse.
-Confío que habrán escuchado sobre el último incidente
–continuó Dumbledore.
-En realidad, lo vimos –comentó Draco.
-Bueno, al menos casi lo vimos –corrigió Severus-. Estábamos
justo al doblar la esquina cuando sucedió.
Dumbledore
asintió.
-Las cuerdas que aseguraban la armadura fueron cortadas por varios
encantamientos cortadores –reportó-. Filius duda que pudieran haber sido
cortadas con un solo encantamiento debido al número de cuerdas y las distancias
entre ellas. Él habría usado al menos dos encantamientos para un trabajo como
ese, pero sugiere que la mayoría de las cuerdas podrían haber sido cortadas de
antemano, dejando sólo una para sostener la armadura en su lugar hasta que
Harry estuviera en posición.
-¿Eso habría funcionado? –preguntó Draco-. ¿No habría caído
la armadura demasiado pronto, o habría colgado en forma extraña de una sola
cuerda?
-No si era la cuerda central en su espalda –respondió Remus por
Dumbledore-. Las cuerdas son sólo seguridad adicional, de todos modos. Teóricamente,
la armadura podría permanecer en pie por sí sola en tanto no fuera sacudida
por un terremoto, o una explosión en Pociones, o que fuera empujada.
Dumbledore
asintió.
-Las cuerdas fueron agregadas originalmente porque los estudiantes
chocaban accidentalmente con las armaduras, con frecuencia tirándolas de sus
plataformas, lo cual significaba varias horas de trabajo para que el conserje
pudiera volver a armarlas y colocarlas en una posición estable. Pero eso nos
lleva a nuestro siguiente punto. El solo hecho de cortar las cuerdas no habría
causado que la armadura cayera. Mi análisis muestra que un encantamiento magnético
fue realizado en el corredor, pero no pude determinar cuál objeto era el
blanco, lo cual significa que lo que fuese pudo haber sido removido ya de ahí.
-Podría ser lo que causó que cayera la armadura –concordó
Remus-. O el traidor pudo simplemente haber empujado manualmente la armadura y
alguien más lanzó el encantamiento magnético en un intento de apartarla de
los estudiantes.
-Minerva dice que la señorita Rashton estaba no lejos de la escena
con su varita en la mano y luciendo bastante aturdida. Tal vez fue ella quien
realizó el encantamiento magnético y reaccionó apenas un segundo demasiado
tarde –sugirió el director.
Severus sacudió la
cabeza.
-Estella aparentemente sólo lanzó el primer encantamiento que le
vino a la mente, el cual fue la barrera que habíamos estado practicando en
Defensa. Nos dijo a todos después, porque se sentía culpable por elegir el
encantamiento equivocado.
Remus
asintió.
-La barrera anti-maleficio que descartamos por no considerarla
relacionada con el caso –le dijo a Dumbledore-. Pensé que uno de mis
estudiantes había estado practicando en el camino a la siguiente clase.
-¿Algún otro encantamiento no relacionado? –preguntó Severus
secamente.
-Un maleficio de furúnculos –reportó Albus-. Dos stupefys, un
encantamiento desorientador y el contraencantamiento para eso. Tres
transfiguraciones menores, cinco encantamientos de vigilia y un encantamiento
aumentador de la memoria. No pude determinar el momento exacto en que fueron
empleados los encantamientos, por supuesto.
Severus
suspiró.
-El de furúnculos debe haber sido parte de una pelea menor entre
estudiantes algún momento antes del incidente. Los stupefys y el desorientador
deben haber sido también parte de esa pelea, pero el desorientador también
pudo haber sido empleado para prevenir que Harry escapara. De hecho, también
podría haber sido un stupefy, si fue realizado precisamente en el momento
justo. O cada uno de los tres pudo haber sido realizado por el traidor para
evitar ser atrapado por estudiantes que pasaban mientras, y si, estaba cortando
las cuerdas de antemano.
-Tenemos que averiguar cuáles estudiantes estuvieron involucrados
en la pelea y preguntarles qué encantamientos fueron usados mientras duró
–decidió Dumbledore-. Pondré a investigar eso a los otros Cabezas de Casa.
Eso atraerá menos la atención que anunciarlo en el Gran Salón.
-Excelente –concordó Severus-. Las transfiguraciones pueden
haberse filtrado del salón de Transfiguraciones, o tal vez fueron estudiantes
practicando antes de clase. No veo cómo puedan estar relacionadas con el
ataque. Lo mismo va para los encantamientos de vigilia. Probablemente fueron
realizados por estudiantes fatigados en camino a Historia de la Magia y
temerosos de dormirse en clase. El encantamiento para aumentar la memoria también
hace pensar en un estudiante, tal vez uno olvidadizo, que no quería perderse
nada importante durante la lección.
Dumbledore
asintió.
-Los
horarios, entonces. Los
de primer año quedan libres de sospecha otra vez, por el uso de los
encantamientos cortadores. Los Slytherins y Hufflepuffs de segundo año, todos
ellos, acababan de tener Herbología y estaban en el camino de regreso al
castillo. La profesora Sprout confirma que la clase no salió antes de tiempo y
que no pudieron llegar al castillo a tiempo para el ataque, ciertamente no al
corredor de Transfiguraciones. Sus compañeros de Gryffindor y Ravenclaw, sin
embargo, estaban justamente saliendo de Historia.
-Quintus Palmer y Vestalia Flemming –comentó Draco sin que le
preguntaran. Severus había estado entrenándolo para que pudiera citar de
memoria sus sospechosos por casa y año.
-Todavía no estamos completamente seguros de si esos dos pueden
realizar un encantamiento cortador –agregó Severus-. Tal vez es hora de mirar
más de cerca a los Gryffindors.
-Los Slytherins y
Hufflepuffs de tercer año estaban saliendo de Latín mientras que los
Gryffindors y Ravenclaws estaban entrando –continuó Albus-. La profesora
Pince estaba respondiendo una pregunta de Curtis Marston al momento de oírse el
estruendo. Marsha Alton estaba todavía en el salón también, para discutir con
Minerva la detención que le dio por interrumpir la clase. Aparte de ellos, no
estamos seguros de cuáles estudiantes estaban dentro o fuera del salón en ese
preciso momento.
-Eso nos deja con Maximius Mattels, Gaia Ushton, Aemilia Andres y
Caius Rude como sospechosos en tercer año –reportó Draco.
-Si Curtis se quedó atrás para preguntar algo, Gaia muy
probablemente habrá esperado también –comentó Severus.
-A menos que estuviera planeando matar a Potter en ese momento
–sugirió Draco-. Pero al menos Marsha y Curtis quedan libres de sospecha.
Severus asintió y tachó esos nombres de su
lista.
-¿El cuarto
año?
-Los Slytherins y Gryffindors estaban saliendo de
Transfiguraciones. Para aquellos que la toman, la siguiente clase habría sido
Runas –el director leyó su propia lista-. Minerva estaba ocupada preparando
su siguiente lección y no prestó atención a las idas y venidas a su
alrededor.
-Iago Orsen y Mattis Parker –sonrió Draco-. Nuestros amigos, los
cazadores de Hufflepuffs.
-Los Ravenclaws y Hufflepuffs, con excepción de los jugadores de
Quidditch, estaban guardando sus escobas después de la clase de Vuelo. La
profesora Hooch los mantuvo a todos en el cobertizo hasta que terminaron y
entonces los guió ella misma de vuelta al castillo, debido al comportamiento
desordenado que exhibieron en el camino la semana pasada. No confió en ellos
para que regresaran sin enfadar a Argus otra vez si los dejaba solos –reportó
Dumbledore-. Cuando llegaron al castillo, ella oyó apenas el final de mi
anuncio, así que definitivamente todos sus estudiantes estaban fuera durante el
ataque.
-Sandra Invers –respondió Draco a la mirada interrogante de
Remus-. No es jugadora de Quidditch, así que debe haber estado en clase.
-¿Preguntaste por ausencias, Albus? –preguntó Severus.
-Un muchacho que tuvo un fuerte resfriado y es alérgico a la poción
Pepperrup. Estaba en la enfermería, como confirmó Poppy –respondió
Dubledore sin titubear.
-Los de quinto año estaban saliendo de Estudios Muggles y Cuidado
de las criaturas mágicas –continuó, luego de que Severus asintiera con la
cabeza-. Los Slytherins y Ravenclaws se dirigían a Defensa mientras que los
Gryffindors y Hufflepuffs iban a Encantamientos. Los estudiantes de Cuidado de
las Criaturas mágicas salieron tarde y no pudieron haber llegado al castillo
antes que los estudiantes de Vuelo o Herbología, quienes ya iban tarde.
-No es probable que los alumnos de Estudios Muggles tomaran la
desviación por el corredor de Transfiguraciones –meditó Severus-. Pero esos
que no toman ninguna de las dos materias podrían haber llegado desde cualquier
parte del castillo. Particularmente, sería posible que los Ravenclaws pasaran
por el corredor, ya que es su camino más fácil desde Defensa tanto hacia sus
dormitorios como hacia la biblioteca.
-Y habrían tenido tiempo más que suficiente como para cortar las
cuerdas y simplemente
esperar a que llegara Potter –agregó Draco-. Pero ya no tenemos
sospechosos en quinto año.
-¿La clase de ustedes estaba entrando a Transfiguraciones junto
con los Gryffindors? –continuó Dumbledore, aparentemente esperando un
comentario.
-Nuestras últimas sospechosas eran Millicent y Pansy, y ellas
estaban detrás de nosotros cuando oímos el estruendo –reportó Draco-. El
sexto año está completamente libre de sospechas.
-Esos eran nuestros sospechosos más probables –suspiró Albus.
-Ellos y los equipos de Quidditch –le recordó Severus-. Todavía
tenemos a Stephan LaCroix. Pero, ¿qué hay de los Ravenclaws y Hufflepuffs de
sexto año?
-Los Ravenclaws iban de Encantamientos a Pociones, lo cual los habría
llevado por el corredor de Transfiguraciones –respondió Dumbledore.
-Miranda Deering –reportó Draco eficientemente.
-Y los Hufflepuffs iban de Defensa a Pociones –terminó el
director.
-Nicodemus Hanson.
-El profesor Malfoy afirma que el señor Hanson llegó mientras los
de sétimo año todavía estaban limpiando –intervino Lupin-. Aun a pesar de
que la clase salió un poco tarde, eso quiere decir que Nicodemus debió correr
todo el camino por la extensión para los sirvientes. No pudo haberse desviado
por el corredor de Transfiguraciones.
-No podemos confiar en la palabra de Lucius –respondió Severus
inmediatamente-. Tuvo parte en el planeamiento de este ataque y tendría interés
en ofrecerle una coartada al traidor. Más bien hace más sospechoso a
Nicodemus.
-Los Slytherins y Ravenclaws estaban
saliendo de Transfiguraciones –continuó Dumbledore-. Los
Slytherins en particular habrían tenido una buena oportunidad ya que sólo debían
recorrer una distancia corta por el corredor a Historia de la Magia, mientras
que los Ravenclaws debían apresurarse para llegar a Herbología.
-Stephan LaCroix y Neel Ferris
–dijo Draco-. Neel siempre podría asegurar que llegó tarde porque tuvo que ir
al baño, si no contaba en primer lugar con que las clases fueran cancelada
antes de pasar lista.
-Esta vez mejoramos las cosas para el traidor –suspiró
Dumbledore-. Deberíamos haber dejado que el resto de las clases empezaran
normalmente y ver quién llegaba tarde o faltaba.
-Bueno, ya sabemos eso, por si el traidor llega a atacar otra vez
durante un intermedio –concluyó Remus-. No tiene caso llorar por la leche
derramada.
-Ni siquiera sugieras eso –Dumbledore de pronto lucía serio-.
Estos ataques tienen que terminar. Terminar ahora mismo, a como dé lugar.
-Todavía tenemos doce sospechosos –Severus le recordó
calmadamente al director-. A menos que tengamos mucha suerte, el traidor atacará
otra vez antes de que podamos atraparlo.
-¿Qué hay de los últimos dos grupos? –presionó Draco, con la
esperanza de que volvieran al tema.
-Los Hufflepuffs estaban en camino de Pociones a Historia de la
Magia, pero si vamos a creer la afirmación de Lucius de que el señor Hanson
llegó antes de que salieran, no puede haber estado ahí en ese momento
–respondió Dumbledore-. Sin embargo, habrían podido estar ahí si hubieran
salido de Pociones a tiempo. Los Gryffindors iban de Pociones a Herbología y no
tenían por qué estar cerca del corredor de Transfiguraciones.
-Lucius podría haber dejado que el traidor saliera temprano con
algún pretexto y retener al resto de la clase –meditó Severus-. Pero si
estaba en ese grupo, no está en nuestra lista.
-¿Por qué retendría al resto del grupo? –preguntó Draco-. ¿No
atraería eso la atención sobre el traidor?
-Eso depende –argumentó Severus-. Si tenía una buena historia,
como, por ejemplo, una lesión fingida, o decir que tenía que ir al baño, podría
salirse con la suya. En especial con la historia de ir al baño. Si los
estudiantes no estaban trabajando en parejas, es improbable que alguien hubiera
notado que no regresó. En tanto Lucius no atrajera la atención al lugar vacío,
sería perfectamente seguro.
-¿Pero por qué no dejar simplemente que todos los estudiantes
salieran temprano? –preguntó Draco.
-Porque el que la clase saliera tarde sería la coartada del
traidor –sonrió Severus-. Nicodemus, de hecho, podría ser la coartada. Hay
una cosa que asegura que Lucius no mintió acerca de que Nicodemus llegó
mientras la clase estaba ahí todavía, ¿saben?
-Oh, ¿qué es? –preguntó Dumbledore, guiñando el ojo-. No la
honorabilidad de Lucius, espero.
-La clase puede confirmar si vieron entrar o no a Nicodemus
–respondió Severus calmadamente.
-Y Nicodemus puede confirmar la presencia de la clase, pero la de
cada individuo –comprendió Dumbledore-. ¿Están seguros de que no tienen
ningún sospechoso ahí?
-Estudiaré a esos alumnos otra vez –prometió Severus-. Si es
posible, ¿interrogarías a Nicodemus y algunos de los estudiantes de Pociones
por mí?
-¿Con cuál excusa? –interrumpió Remus, cortante-. ¿Que no
confiamos en Lucius?
-Con la excusa de que no veo cómo pudo llegar tan rápido a esa
clase –dijo Dumbledore calmadamente-. Lo acusaré primero de faltar a Defensa,
creo.
-Excelente –dijo Severus-. Y nosotros nos encargaremos de esos de
sétimo año. No hemos visitado a Argus en algún tiempo, de todos modos, ¿verdad,
Greenie?
-¡Sniff! –respondió alegremente el pequeño erizo verde.
Alrededor de un cuarto de hora después, los dos muchachos y el
erizo estaban en la oficina del conserje, comiendo pastelillos que debían ser
un regalo de parte de los elfos domésticos, ya que Severus estaba bastante
seguro de que Argus Filch no sabía nada de cocina, mucho menos de repostería.
Greenie nunca había comido antes pastelillos y estaba teniendo
ligeros problemas con el hábito de éstos de volverse boronas. Sus espinas
estaban empolvadas con una fina capa de migajas y su naricita verde estaba
untada de jalea, pero igualmente seguía masticando con felicidad, así que
Severus no creía que estuviera sufriendo para nada.
Los muchachos además estaban bebiendo té, el cual no le gustaba a
Greenie, y tenían un gran pergamino desenrollado en medio de ellos.
-Empecemos con los Gryffindors –había sugerido Severus-. Son más
fáciles que los Hufflepuffs.
-¿Más fáciles? –repitió Draco, incrédulo.
-Sí, son más difíciles de pasar por alto –sonrió Severus-.
Entre los Hufflepuffs, con frecuencia encuentras chicos callados a los que se
tiende a olvidar.
-De acuerdo, los Gryffindors, entonces –aceptó Draco, y escribió
“Gryffindor” en la parte superior del pergamino.
-Hay una presumida hija de muggles llamada Anita Miller, con la que
nadie en realidad se lleva bien –comenzó Severus-. Tiene la actitud, pero
realmente no puedo imaginar a una hija de muggles trabajando para Voldemort.
-Pero es violenta –comentó Argus-. Pateó a mi pobre Señora
Norris en las costillas cuando la atrapó colándose en la biblioteca el año
pasado.
Severus
asintió.
-Bueno, en cualquier caso, no puede hacer daño comprobar sus
coartadas para los otros incidentes.
-También tenemos a Katie Bell y Alicia Spinet –agregó Draco-.
Ambas jugadoras de Quidditch.
-Y ambas parecen bastante tolerantes y amistosas –dijo Severus-.
Luego está Berenice Humperding, una terrible atolondrada, y su mejor amiga,
Eudora Scattering. Dudo que Berenice pudiera ser capaz de realizar tres ataques
sin ser atrapada. Simplemente no puede concentrarse bastante en cosa alguna.
Eudora parece más competente, al menos cuando está bien lejos de la influencia
de Berenice.
-Entonces, ¿sospechamos de ella? –preguntó Draco.
Severus contempló pensativo la
lista.
-Comprobaremos todas sus coartadas. Los jugadores de Quidditch
tienen una oportunidad excelente durante cada juego y entrenamiento.
-¿Pero por qué Malfoy sugeriría prohibirle a Potter jugar
Quidditch si el traidor fuera un jugador de Quidditch? –argumentó Filch.
-¿Una finta? –sugirió Severus-. A lo mejor no esperaba ganar
esa votación.
-Lucía realmente triunfante cuando la ganó –insistió Filch.
-Padre es un actor excelente cuando está preparado para ello
–comentó Draco-. Sólo se delata a sí mismo cuando lo sorprendes.
-Uno de los Gryffindors más irritantes jamás habidos es el
adecuadamente llamado Zachary Fundidor –Severus miró con disgusto el
pergamino mientras Draco escribía ese nombre-. La mayoría de sus compañeros
de clase se niegan a trabajar con él, porque consigue derretir un caldero casi
cada semana.
-¿Se niegan a trabajar con él? –repitió Draco-. ¿Por qué?
Neville también derrite calderos a montones, pero siempre encuentra un compañero.
-Creo que eso se debe a las personalidades de Neville y Zachary
–decidió Severus-. Neville es propenso a los accidentes, pero una persona muy
agradable. Zachary tiende a darle órdenes a quienes están a su alrededor todavía
peor que la señorita Granger y con mucho menos competencia que ella para
respaldar su liderazgo.
-Y sólo unos pocos selectos soportan a Granger –concordó Draco.
-Aun a pesar de que ella vale la pena –confirmó Severus-. ¿Quién
más? Oh, sí, Andy Alcott, el bocón del año, y Bob “soy tan fantástico que
no necesito escuchar al profesor” Barnes.
-He escuchado acerca de Alcott –asintió Draco-. De hecho, he oído
a Alcott, como probablemente todo el mundo en esta escuela. ¿Estás seguro de
que podría callar al respecto, si fuera el traidor?
-Probablemente no –contestó Severus calmadamente-. Es hijo de
muggles, además de todo. Pero Barnes parece el tipo de persona que ignoraría
el consejo de Lucius y empezaría un ataque en el momento indebido.
-¿Crees que el segundo ataque fue una clase de choque de
voluntades entre Lucius y el traidor? –preguntó Argus.
-Sucedió demasiado pronto –asintió Severus-. Lucius habría
sido más cauteloso. También es notable el que este nuevo ataque rompió el
patrón de los miércoles, pero empleando encantamientos cortadores otra vez.
Lucius claramente planeó este con un número deliberadamente grande de
sospechosos, y diferente de los anteriores, pero aparentemente no quiso o no
pudo hacerlo sin lo que parece ser un encantamiento favorito del traidor, tal
vez la única cosa que hace particularmente bien.
-¿Crees que podamos rastrearlo con eso? –preguntó Draco de
repente-. Tal vez Flitwick pueda darnos una lista de estudiantes que sean
especialmente buenos con los encantamientos cortadores.
-No puede hacer daño intentarlo –aceptó Severus-. Pero él
probablemente sólo sabe con seguridad de los de segundo y tercer año, y el
traidor bien puede haber escondido de él ese talento, si está entre ellos. Los
encantamientos cortadores no son tan importantes como para que Filius recuerde
por años.
-A menos que fuera un talento realmente especial para un estudiante
que fuera, por otro lado, débil o poco destacado –corrigió Filch-. Creo que
el simple hecho de que recordara lo bien que un estudiante mayor hacía un
encantamiento de tercer año debería ser sospechoso.
Severus
asintió.
-De
acuerdo. Siguientes
pasos: comprobar las coartadas de los Gryffindors y Hufflepuffs de sétimo año,
conseguir la lista de maestros en encantamientos cortadores de Filius, observar
a Draco interrogar a la armadura.
Draco miró a su amigo con
enojo.
-No veo qué hay de divertido al respecto. ¿Qué otros Gryffindors
tenemos?
-Louis Harringer –anunció Severus-. El muchacho que no puede
distinguir entre un higo encogedor, una cebolla y una cabeza de ajos. Y eso
después de seis años enteros de Pociones.
-¿No puede distinguir entre cebolla y ajo? –se asombró Argus.
-Admito que usa lentes muy gruesos –concedió Severus-. Si el
problema no incluyera higos encogedores, le diría que mordiera y calculara la
diferencia por el sabor, pero no quiero que se envenene.
-¿Cómo se las arregla con alas de mosca y alas de escarabajo?
–preguntó Draco, ligeramente curioso.
-¡No! –fue la respuesta inmediata de Severus-. Yo lo hago por él.
No puedo arriesgarme a que las meta todas en un mismo frasco, ya que no puedo
hacer que las separe por sí mismo. Oh, y luego tenemos a su amigo Hendric el último.
-¿El
último?
-Bueno, su verdadero nombre es Hendric Primero, pero siempre
termina de último en todo lo que hace. El último en llegar a clase, el último
en encontrar pluma y pergamino, el último en copiar la receta, el último en
conseguir sus ingredientes, el último en notar que su caldero está a punto de
hervir... –Severus suspiró-. Es tan lento que se requiere que el cegatón de
Louis le avise cuando no hay agua en su caldero.
-Esa clase suena como un desastre –recalcó Argus-. ¿Por qué
nunca habré notado lo peligrosos que son?
-Porque no lo son –dijo Severus con seriedad-. Son sólo un grupo
promedio de adolescentes. Es la combinación Gryffindor/Slytherin la que es
realmente volátil.
-Oh, ya veo –dijo Filch-. Entonces, ¿la mitad Hufflepuff del
grupo es menos problemática?
-No realmente –Severus se encogió de hombros-. Es sólo que
tienen diferentes especialidades. Está Boquifloja Rosalind, por ejemplo.
Rosalind Monk, oficialmente. No puede dejar de hablar aunque la ubique a ella
sola en una fila en el fondo del salón. Nada de lo que dice tiene relevancia
alguna, pero la distrae de todo lo importante para el tema.
-Entonces, ¿qué haces con ella? –preguntó Draco, fascinado.
-La hago trabajar con alguien que la ignore por completo, el señor
Fundidor, por ejemplo, y la interrogo después de cada explicación que doy a la
clase. Recordará después de una segunda explicación, si está lo
suficientemente asustada –respondió Severus calmadamente-. Luego está
Entrometida Holster. Nombre verdadero, Lisa-Beth Holster. Tiene una increíble
habilidad para saber todo lo que sucede en la clase, exceptuando qué fue lo que
puso dentro de su caldero. Lo digo en serio. Puede decirte qué estaba hablando
Rosalind hace diez minutos y cuándo y dónde traspapeló Alcott los ojos de
lagarto, pero no cuáles fueron los últimos ingredientes que agregó a su
propia poción.
-Ninguna de esas dos suena como una buena sospechosa –comentó
Draco.
-Oh, son lo bastante competentes cuando desean serlo –Severus no
estaba de acuerdo-. Pero las dos son hijas de muggles. También lo es Martina,
el lexicón ambulante, Horace. Tiene el vocabulario de Granger, pero,
desafortunadamente, no tiene su mente lógica. Pero tienes que escucharla con
atención para poder darte cuenta de que lo que habla carece de sentido.
Catherine “en realidad no estoy aquí” Cree, por otro lado, es
extremadamente inteligente y competente, pero demasiado tímida como para abrir
la boca y decirle a su compañero que está haciendo algo equivocado. Siempre
tengo que estar vigilándola, porque es demasiado tímida para levantar la mano
cuando tiene un problema. Pero es la compañera perfecta para Perezosa Linda
Extraviado.
-¿Cuál es el verdadero nombre de esa? –preguntó Draco, con la
pluma dudando sobre el pergamino.
-Linda Extraviado –respondió Severus-. En serio. No es mi culpa
que sus padres tengan ese apellido. En cualquier caso, no está extraviada
realmente, sólo es demasiado perezosa para hacer nada, pero eso da la señorita
Cree la oportunidad de preparar su poción en la forma en que ella sabe que debe
hacerse. Luego tenemos a Roland “se me olvidó” Hinks y Sebastián “Soñador”
Highflyer. El primero nunca tiene todos sus utensilios, o, si los tiene, puedes
apostar que olvidó su tarea, u olvidará algo en la clase cuando se marche. El
segundo siempre tiene ideas grandiosas y nada realistas que tiene que poner en
práctica pase lo que pase. Luego está Silencio Pat Footer y Lionel Fitter, que
no puede distinguir entre “en el sentido de las agujas del reloj” y “en
sentido contrario al de las agujas del reloj”.
-¿Son todos? –preguntó Draco, mirando al pergamino como si
estuviera tratando de hipnotizarlo.
-Sí, eso creo –dijo Severus, dudoso, mientras contaba y
recontaba rápidamente los nombres-. No, debe haber uno más.
Miró el pergamino con tanta fijeza como
Draco.
-¿Qué hay de la rubia aquella que siempre anda tropezando y con
barro en los zapatos, aunque no haya llovido en semanas y ni siquiera haya
estado afuera? –sugirió Argus-. ¿No es una Hufflepuff de sétimo año?
-Correcto –le sonrió Severus-. Manchada Ines Ivory. Ahora,
Draco, ¿todavía quieres interrogar a esa armadura?
Continuará...
Notas:
¿Puede una armadura responder preguntas? ¿Neville ha visto algo?
¿Por qué Nicodemus corrió a la clase de Pociones? (sugerencias sobre la
identidad del traidor, como siempre, serán leídas con mucho interés, pero no
serán respondidas, todavía). Por favor, comenten.
En el próximo capítulo:
Severus consigue algunos dulces muggles para hacer experimentos,
Draco finalmente interroga a la armadura y Lucius tiene que lidiar con otro
desastre en Pociones.